Una reciente investigación de la UPV/EHU alerta sobre el «abismo formativo» en las redacciones locales, donde apenas un 14% de los profesionales ha recibido formación específica en IA.

La transformación digital ha dejado de ser una promesa de futuro para convertirse en el pan de cada día de las redacciones, pero ¿cómo se está viviendo realmente este cambio en nuestro entorno? La investigadora Bárbara Sarrionandia Uriguen ha dado respuesta a esta incógnita con su tesis doctoral defendida en la UPV/EHU («El impacto de la Inteligencia Artificial en los medios de comunicación vascos»), un trabajo que radiografía por primera vez y con datos empíricos cómo la IA está calando en el ecosistema informativo vasco y en cabeceras de referencia de nuestro territorio.

Frente a las grandes tendencias globales, el estudio demuestra que los efectos de la tecnología no son universales y que nuestras redacciones caminan bajo lo que la autora define como «cautela informativa».

Cautela en las redacciones y un gran vacío formativo

Los datos son claros: el 45,91% de los periodistas vascos encuestados no utiliza nunca estas herramientas en su día a día. El rechazo se hace más evidente en la prensa escrita tradicional, donde más de la mitad de las plantillas (54,2%) optan por mantenerse al margen. Por el contrario, son los soportes nativos digitales los que lideran la adopción con un uso semanal del 50%.

Cuando la IA sí entra en la redacción, lo hace de forma muy medida y relegada a tareas de bajo riesgo: traducción automática (46,4%), corrección ortotipográfica (27,6%) o transcripción de audio (23%). El núcleo de la selección, edición y redacción sigue firmemente bajo el control humano (human-in-the-loop).

¿A qué se debe este freno? Principalmente a un «abismo formativo«: solo el 14,1% de los profesionales ha recibido capacitación reglada en la materia. Este vacío genera inseguridad operativa y sitúa los dilemas éticos, la falta de transparencia algorítmica y la dilución de la autoría como el principal freno para experimentar con estas tecnologías (un 63,91% de las respuestas).

El reto del euskera y el sesgo territorial

Uno de los aspectos más interesantes que pone sobre la mesa la investigación es el llamado «centralismo algorítmico». Al analizar modelos globales (como ChatGPT, Gemini o Copilot), el estudio constata que su rendimiento decae severamente a escala local: un 67,4% de las fuentes referenciadas por la IA en consultas de proximidad corresponden a medios nacionales, frente a un escaso 15,5% de cabeceras vascas.

A esto se suman las barreras morfosintácticas al procesar información en euskera, lo que dispara las conocidas «alucinaciones» (datos falsos generados por la máquina). Como respuesta defensiva, el sector en Euskadi está impulsando consorcios locales y herramientas propias para blindar nuestra soberanía lingüística y digital.

Asimismo, el trabajo advierte de que los flujos automatizados heredan y amplifican desigualdades: los algoritmos tienden a priorizar de forma sistemática a fuentes masculinas en noticias de alto valor político o económico, relegando a las mujeres a roles vinculados al entretenimiento o los cuidados.

Soluciones para el futuro del sector

Para cerrar la brecha, la investigación no se queda solo en el diagnóstico, sino que aporta soluciones prácticas orientadas a las instituciones y medios vascos: un programa formativo integral de alfabetización algorítmica y un marco normativo ético alineado con la regulación europea (AI Act).

Un análisis riguroso y muy necesario para entender los retos de una profesión que, a pesar de los algoritmos, sigue teniendo claro que el motor principal del periodismo es la confianza y la mirada humana.

 

____
Por Bárbara Sarrionandia Uriguen