Un José Sacristán en estado de gracia, dirigido por José Sámano, devuelve a la vida este texto de Miguel Delibes en el que cuenta la historia de su vida junto a su esposa, Ángeles de Castro, retrata la personalidad de esta mujer que lo fue todo para él y, sobre todo, describe el proceso de la enfermedad que le condujo a una muerte inesperada a los 48 años. La oportunidad de disfrutar de este monólogo será del 25 al 28 de mayo en el Teatro Campos Elíseos de Bilbao.

SOBRE LA OBRA Y SU AUTOR

Un pintor con muchos años en el oficio lleva tiempo sumido en una crisis creativa. Desde que falleció de forma imprevista su mujer, que era todo para él, prácticamente no ha podido volver a pintar. Estamos en el verano y otoño de 1975. La hija mayor de ambos está en la cárcel por sus actividades políticas, y es en esas fechas cuando surgen los primeros síntomas de la enfermedad de su madre que la hija vivirá desde dentro de la prisión. Es otro recuerdo permanente en la vida de su padre, que también ahora revive.

Miguel Delibes, hombre en extremo pudoroso, se escondió detrás de la figura de un pintor (Nicolás) para, cambiando nombres y detalles, oscurecer la auténtica naturaleza del retrato. Pero desde la aparición de la novela, que ahora presentamos por primera vez como versión escénica, siempre se supo que se trataba de una novela biográfica.

Esta obra teatral, adaptada por Sámano, Sacristán y la joven actriz y escritora Inés Camiña, es el relato de una historia de amor en un camino desenfrenado hacia la muerte, que nos sitúa en aquella España con rasgos inequívocos, que nos habla de la felicidad y de su pérdida, y que llega a la intimidad de cada ser humano, y a su emoción, por el camino recto y simple de la verdad.

José Sámano explica que “el libro, que en verdad está escrito como un monólogo –y así lo hemos adaptado a la escena –, es una pieza fundamental para conocer de cerca el mundo personal y humano del escritor y un reconocimiento, entre la admiración y el dolor, a la mujer que le inclinó hacia la literatura, con la que tuvo siete hijos y fue su inseparable compañera desde que muy jóvenes se conocieron hasta su inesperado y trágico final”.

“Ana en la ficción –Ángeles de Castro en la realidad– es un cúmulo de gracia y encanto. Era guapa, con un enorme don de gentes, compañera, secretaria y organizadora de la vida de su familia, dotada de una innata simpatía, musa de su marido, culta e inteligente. Así es Ana en la obra y así recuerdan a Ángeles los que la conocieron. Una mujer extraordinaria cuya imprevista desaparición partió por la mitad la vida de Delibes”, añade el director.

El propio autor dijo que los dos tipos de mujer que había dibujado con mayor esmero a lo largo de su vida de narrador “son: Carmen, la Menchu protagonista de Cinco horas con Mario y Ana, personaje central de Señora de rojo sobre fondo gris. Dos mujeres, no ya distintas sino antitéticas, que de alguna manera podemos considerar representativas de la España de la segunda mitad del siglo XX”.