Cada 8 de junio, el mundo celebra el Día Mundial de los Océanos impulsado por la iniciativa global de World Ocean Day, una jornada que busca recordar algo esencial: sin océanos sanos no hay clima estable, ni biodiversidad, ni futuro sostenible.
El tema oficial de 2026, “Áreas Marinas Protegidas Fuertes para Nuestro Planeta Azul”, marca un punto de inflexión en la acción global. Este enfoque refuerza compromisos internacionales recientes como la estrategia 30×30 (proteger al menos el 30 % de tierras y océanos para 2030) y el histórico Tratado de Alta Mar, destinado a proteger la biodiversidad en aguas internacionales, que abarcan casi la mitad del planeta.
Los océanos regulan el clima del planeta, absorben gran parte del exceso de calor y CO₂, sostienen millones de empleos y albergan una biodiversidad extraordinaria aún en gran medida desconocida. Sin embargo, este equilibrio está bajo una creciente presión. En este contexto, las Áreas Marinas Protegidas (AMP), bien diseñadas y efectivamente gestionadas, son una herramienta fundamental para transformar compromisos en resultados reales de conservación.
Euskadi: un laboratorio vivo del cambio climático oceánico
En el caso de Euskadi y el Golfo de Bizkaia, los cambios no son teóricos: ya están ocurriendo.
Las observaciones muestran:
- aumento de temperatura del mar y del aire de 0,2 a 0,4 °C por década,
- subida del nivel del mar superior a 3 mm/año,
- temporales marítimos más dañinos y frecuentes.
Estos impactos afectan directamente a puertos, playas, infraestructuras costeras, pesca y actividades económicas ligadas al mar.
Series históricas como las del Aquarium de Donostia (en funcionamiento desde 1946) permiten observar con perspectiva única cómo ha evolucionado el océano, convirtiéndose en una de las bases científicas más valiosas del Atlántico europeo.
