Por Beatriz Arlanzon
Comienza la cuenta atrás para vivir un acontecimiento astronómico único: el eclipse total de sol del próximo 12 de agosto. Una oportunidad irrepetible, ya que en la CAV habrá que esperar hasta 2183 para volver a ver un fenómeno de estas características. La luna comenzará a cubrir el sol hacia las 19:30 de la tarde, la oscuridad total llegará a las 20:27 y el cielo volverá a la normalidad aproximadamente una hora después. Sin embargo, este fenómeno no se observará por igual en todo el territorio de Bizkaia. Mientras en la zona occidental el astro rey desaparecerá por completo, en la parte oriental el eclipse será parcial. Se trata de un evento histórico y de una experiencia inolvidable que exige la máxima precaución.
Bizkaia se encuentra dentro de la «franja de totalidad» y, por ello, sus habitantes y visitantes tendrán el privilegio de contemplar el sol completamente oculto por la luna, admirar la espectacular corona solar y experimentar cómo el día se transforma de repente en noche. Además, la riqueza natural de nuestra geografía se alía con el eclipse ofreciendo escenarios incomparables. Recorriendo la carretera que une Bakio y Bermeo encontramos espectaculares miradores naturales, entre los que destaca el icónico entorno de San Juan de Gaztelugatxe. Quienes prefieran la costa y el estuario del Oka pueden optar por el marco incomparable de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai o la arena de la Playa de Laida. Hacia el interior, el Parque Natural de Urkiola se presenta como otra opción idónea. Aunque el centro de Bilbao no siempre garantice el cielo más despejado, se puede subir a Artxanda o al Monte Kobetas o incluso quedarse en Abandoibarra y disfrutar del juego de luces y sombras del eclipse reflejado en la ría y en la cubierta de titanio del Guggenheim. Por último, a solo unos kilómetros de la capital, las cumbres del Monte Punta Lucero y el monte Serantes se perfilan como atalayas perfectas para despedir al astro rey en este día histórico.
La intensa radiación solar puede causar lesiones graves y, a menudo, irreversibles
Independientemente del lugar elegido, existen algunas consideraciones clave que debemos tener en cuenta para que la observación sea un éxito:
- Buscar un horizonte despejado hacia el oeste. Es fundamental contar con una visibilidad óptima en esta dirección. Un edificio, una montaña o incluso una hilera de árboles pueden arruinar la observación, aunque nos encontremos en la franja de totalidad.
- Consultar la meteorología. La AEMET recuerda que las previsiones meteorológicas no son fiables a largo plazo, por lo que conviene revisar los partes oficiales solo unos días antes del evento.
- Llegar con suficiente antelación. Aunque el Gobierno Vasco ha recomendado evitar los desplazamientos innecesarios, se prevé una gran afluencia de visitantes. Planificar la ruta y el acceso con tiempo evitará imprevistos de última hora en las carreteras.

Fuente: Eklipsea
El riesgo real de mirar al sol
Proteger los ojos es una prioridad absoluta, ya que mirar un eclipse solar sin la protección adecuada es peligroso. La intensa radiación ultravioleta e infrarroja del sol puede quemar la retina y causar una retinopatía solar, una lesión grave y, a menudo, irreversible. Durante el fenómeno, el ambiente se oscurece, las pupilas se dilatan y permiten la entrada de más radiación invisible sin sentir dolor. Además, el sol parcialmente oculto brilla con menos fuerza. Esto engaña al ojo humano y anula el reflejo natural de apartar la mirada para protegernos. Como la retina carece de receptores de dolor, las células pueden dañarse en cuestión de segundos sin que sintamos ninguna molestia. Los síntomas de una lesión –que van desde visión borrosa, puntos ciegos (escotomas), alteración en la percepción de los colores hasta intensos dolores de cabeza– suelen aparecer horas más tarde y, en los casos más graves, la pérdida de visión puede ser permanente.
Para disfrutar del fenómeno sin correr riesgos, es imprescindible utilizar siempre dispositivos de protección visual homologados y evitar la observación directa. Las llamadas “gafas de eclipse” están diseñadas específicamente para este fin y permiten observar el sol con seguridad durante periodos de tiempo muy inferiores al minuto. La Comisión Nacional de Astronomía (CNA) recomienda seguir estas pautas clave:
- Buscar la norma ISO específica. Debe aparecer «EN ISO 12312-2:2015» en las gafas, su embalaje o las instrucciones. Si solo pone «ISO 12312-1» (destinada a gafas de sol de uso general), no son aptas para mirar el sol de forma directa.
- Exigir el marcado CE y comprobar que es auténtico. Si las gafas se han comprado en la UE, es obligatorio.
- Controlar el etiquetado. El producto debe detallar claramente el nombre del fabricante, advertencias de seguridad, instrucciones de conservación y, si procede, la fecha de caducidad. Toda la información debe estar en castellano.
- Examinar las gafas físicamente antes de usarlas. Si el filtro está rayado, suelto, doblado, presenta zonas más claras o cualquier otro defecto, hay que desecharlas de inmediato. Un solo punto débil basta para que se filtre radiación dañina. Una prueba sencilla es probarlas antes mirando una bombilla de incandescencia: solo se debería ver un filamento muy tenue.
Puntos de venta autorizados
La manera más segura de adquirir gafas homologadas es a través de puntos de venta autorizados, como instituciones oficiales, planetarios, asociaciones astronómicas o entidades científicas. Para facilitar la búsqueda, el Instituto Geográfico Nacional ha habilitado una página web que permite localizar el punto de venta más cercano, además de una tienda virtual. En cualquier caso, e independientemente del lugar de compra elegido, resulta imprescindible revisar minuciosamente que el producto cumpla con todos los requisitos de seguridad establecidos.
Equipo adicional
El resto de nuestro equipo necesario tiene que ver más con el periodo estivo que con el propio eclipse. Para garantizar una espera cómoda y segura, resulta indispensable meter en la mochila un protector solar, una gorra o sombrero, ropa versátil y transpirable adecuada al lugar de observación, agua abundante y algo de comer. Añadir una silla plegable, una esterilla o una manta para sentarse en el suelo facilitará la espera. Además, una batería externa para el móvil y una linterna nunca están de más. Asimismo, si la intención es fotografiar o grabar el fenómeno, es indispensable preparar el equipo técnico con antelación: las ópticas de cámaras, telescopios o prismáticos requieren obligatoriamente filtros solares específicos antes de apuntar al cielo para evitar daños tanto en los sensores como en los ojos.
El eclipse del 12 de agosto no solo será un fenómeno astronómico de primer orden, sino un recuerdo imborrable que marcará a toda una generación. Vivir el instante en que la luz del día se rinde ante la sombra de la Luna, rodeados del paisaje único de Bizkaia, es un privilegio que merece ser disfrutado con calma y, sobre todo, con seguridad. Preparemos las gafas homologadas, escojamos nuestro rincón favorito y dispongámonos a contemplar el cielo. La cuenta atrás está a punto de terminar. Solo queda alzar la mirada y dejarse maravillar por la magia del cosmos.
Toda la información sobre el eclipse, las recomendaciones para una observación segura, la agenda de actividades, recursos didácticos y contenidos divulgativos está disponible en la página web Eklipsea.
