«Euskadi es todavía una tierra de furtivos»

Tierra de furtivos (Destino)

Arturo Trueba

El autor vitoriano Óscar Beltrán de Otálora, reconocido periodista experto en ETA, se adentra en su primera novela en la Euskadi del posterrorismo en una trama de caza furtiva, plantación y tráfico de Marihuana, nostálgicos de la violencia y asesinatos en una peculiar zona de los pantanos alaveses de Ullibarri y Legutio. “La vida del periodista es muy dura”, afirmó el escritor al presentarse. Conoce de cerca la profesión puesto que la lleva ejerciendo desde hace varias décadas, durante la cuál ha recopilado muchos datos en su libreta.

 

Después de tantos años de periodismo y comunicación, ¿por qué ahora publicas tu primera novela?

Siempre he querido escribir una novela, soy un enamorado de la literatura y me encanta la novela negra. Muchas veces en el trabajo los periodistas vemos muchas cosas, una historia increíble como para incluirla en algo de ficción porque en el día a día no entra… Al final he ido juntando piezas, historias que en su momento me habían enamorado, o me habían perturbado, y he conseguido darle forma de novela.

Es novela negra, pero con tres protagonistas, ¿por qué?

Yo quería escribir la novela que a mí me gustaría leer. Me gusta mucho el juego de que el lector viera distintos puntos de vista en una misma historia. Y luego quería que representaran de alguna forma las realidades distintas del País Vasco. Uno de los personajes es un ertzaina joven que no había conocido los años duros de la violencia y que descubre lo que supuso aquello, otro es un antiguo escolta reconvertido en guarda forestal que vive la realidad de la caza furtiva y una mujer descendiente de emigrantes que ha conocido lo que es el racismo en el País Vasco, y ahora es una antiheroína que se dedica ayudar a la gente que lo puede pasar mal.

¿Cuál de los tres es tu favorito?

El caso del guarda forestal está hecho por gente que he conocido, escoltas que las pasaron duras en su día. Y la chica con un pasado criminal que luego se rehabilita también, fue traficante de drogas y vivió la violencia de forma brutal. Son mis personajes preferidos.

¿Son tiempos en los que ya se puede hacer ficción sobre los rescoldos de un pasado de violencia, en los que la realidad superaba a la ficción?

Yo creo que sí. ‘Patria’ lo demuestra. Ha habido novela de ficción que ha tocado el terrorismo. Me parece peor que haya una ficción en el Baztán que da la sensación de que esto no hubiera existido.

¿Habrá una continuidad en el género y en los personajes?

El género negro me apasiona. Recuerdo el primer día que leí una novela de Raymond Chandler cuando tenía 16 años. Para mí fue casi una epifanía esa forma de contar las historias. Siempre he querido parecerme a estos héroes literarios como Chandler, Hammet, James Ellroy… Me gusta el antihéroe, la figura del ladrón que tiene que resolver un crimen me parece más interesante que la del comisario.

Contemplo una continuidad, pero me gusta fabular con lo que me voy encontrando por ahí. Voy siempre con la libreta tomando notas.

¿Has paseado mucho y hecho senderismo por esa zona?

Mucho. Prácticamente me he criado allí. Remaba en piragua y competía. He metido horas en el pantano como si fuese una trucha. Esa zona de Euskadi me parece fascinante. Es el ombligo de Euskadi, es el triángulo en el que está las tres mugas de Bizkaia, Gipuzkoa y Álava. Hay una metáfora muy obvia, pero que a mí me gusta, que es la de que la superficie de estos embalses artificiales es espectacular, hay unas islas enormes, bungalows, puertos deportivos… y sumergida es una zona en la que hay tumbas del imperio romano, restos de las guerras carlistas, de la guerra civil debajo de las aguas. Cuando llega la sequía siempre hay edificios que asoman… tiene una potencia narrativa muy fuerte.

¿Euskadi es tierra de furtivos?

Sí, desde luego. Estoy bastante conmocionado por una noticia reciente sobre el caso de un joven nicaragüense que aparece ahogado en Carranza. Un chaval al que tiran a un río tras una pelea. Entre los detenidos hay gente que se dedicaba a plantar marihuana y ser cazadores furtivos. Hay también furtivos que cazan corzos y los dejan colgados. Por otra parte, hay que gente muy minoritaria que tiene el discurso de que la violencia fue necesaria y que fue un error dejar de matar.