Restaurante Zarate, la cocina de las mareas

Es bien sabido que el País Vasco ha mantenido desde siempre una estrecha relación con el mar y sus productos. Con el tiempo los restaurantes locales han sabido sacarle el mejor provecho a las especies marinas que tan abundantes posibilidades nos ofrecen. Prueba de ello son algunos locales como el Zárate, quienes han sabido aprovechar y enriquecer la cultura gastronómica de la cultura vasca. Con una estrella Michelín y dos soles Repsol, se consolidan como profesionales de la cocina, siendo la innovación una de sus características principales, representada en una carta variada y un menú gastronómico premiado. 

 

El equipo está formado por maestros/as de las artes culinarias como Sergio Ortiz de Zarate, está comprometido en una exigencia, pasión  y confianza que canaliza toda la riqueza. La carta, fiel a la calidad del restaurante, ofrece un amplio abanico de posibilidades para deleitar cualquier paladar. Entrantes como huevo trufado, ravioli de begihandi o arroz verde de moluscos se encargan de dar paso a los pescados, plato protagonista. Artículos estrella son el bonito asado, fonde especiado de caza; las kokotxas de merluza al pil-pil sobre pimientos asados; la lubina a la crema de lemon-grass; los pescados asados y demás pescados como el rodaballo, el mero, el rape o la lubina. 

 

Digno de mención es, por excelencia, el menú del restaurante. Por un precio de 105€, este se compone de un primero formado por ostras, tomate y matices picantes; un segundo de sashimi de salmonete, wasabi natural, jengibre y ponzu; un tercero de gambas de Huelva con fresas y jugo de atún rojo; cuarto de cigalitas, berenjena y cacahuete; quinto de centollo al natural con calabacín y concentrado de roca; sexto de ravioli de begihandi con begihandi y begihandi; séptimo de bacalao, puerro, morro y garbanzo; octavo de pescado del día; noveno de bonito asado y fondo especiado de caza; décimo de melocotón ahumado, leche de objeta y anisados y, finalmente, onceavo plato de arroz con leche de higuera, se crema helada y velo lácteo. Así, la experiencia en el restaurante Zarate se convierte en un viaje por las maravillas del océano.