Ubicada en la emblemática calle Ronda del Casco Viejo,  ‘MaldeOjo’ destaca entre las demás ópticas de la ciudad pues su filosofía de negocio, rescata la figura del óptico artesano frente a la inmediatez de la producción en serie. 

En una sociedad marcada por las prisas, el hiperconsumo de usar y tirar y la producción en masa ha provocado que desaparezcan oficios y comercios locales que se caracteriza por su atención cercana y personalizada. Este nuevo sistema ha llegado a afectar incluso a la fabricación de un objeto tan importante como una gafa. Porque una gafa no es simplemente un accesorio estético; es una pieza en contacto permanente con nuestro rostro que interviene de lleno en la salud visual cotidiana. Es por eso que ‘MaldeOjo’ es un atelier que huye deliberadamente de la etiqueta de una simple tienda de gafas, para devolver a este sector algo que parece que se está olvidando: el oficio y la cercanía.

Este proyecto nació en manos de Imanol Carretero. Tras estudiar Óptica y Optometría y trabajar durante años en diferentes empresas del sector, abrió su primer establecimiento en 2014. Tres años más tarde, en 2017, dio el paso definitivo con ‘MaldeOjo’. Desde el principio tuvo bastante claro que no quería abrir otra óptica. “Quería recuperar algo que, para mí, se estaba perdiendo. Que una óptica volviera a ser un lugar donde ocurren cosas, donde se conoce al cliente, se estudia su cara, se habla con él y se busca una solución que realmente tenga sentido para esa persona”, recuerda Imanol.

Incluso la ubicación escogida tiene mucho que ver con este proyecto pues, escoger Ronda no fue casualidad. La personalidad del Casco Viejo, un entramado donde el comercio tradicional de cercanía resiste y se enorgullece de su identidad, define y encaja perfectamente en el carácter de su óptica atelier.

Personalización, oficio y tiempo

Frente al modelo de consumo masivo, la filosofía de ‘MaldeOjo’ gira en torno a tres pilares claros.

La personalización del producto.  En lugar de obligar al rostro a amoldarse a una talla prefabricada de catálogo,  hacer que sea el propio modelo el que se adapte al cliente. “No limitarnos a vender un producto terminado, sino entender cómo se diseña, cómo se fabrica, cómo se ajusta y cómo se puede reparar. Por eso hemos ido creando nuestro propio taller y desarrollando la fabricación de monturas”. El proceso parte del estudio minucioso de las facciones, la anatomía facial, la graduación y la personalidad de cada cliente. 

El oficio, fabricación artesanal. La raíz de su oficio parte de la filosofía de calidad frente a cantidad, tiempo y dedicación a cada producto y a cada cliente. Al contar con su propio taller, ha logrado conjugar tradición con innovación. Gracias a una impresora 3D desarrolla el diseño de los prototipos que posteriormente se fabrican en acetato, rescatando las técnicas manuales que garantizan piezas duraderas.

La impresora 3D permite tomar de referencia modelos y probarlos físicamente en el rostro de los clientes para comprobar cómo les quedan y su comodidad, antes de pasar al siguiente paso. Sin embargo, para la montura final huyen de materiales sintéticos y frágiles.

Las piezas definitivas se tallan a mano en acetato de celulosa de alta calidad, un compuesto resistente y reparable que históricamente ha definido a las mejores gafas de pasta. Además, la circularidad, la sostenibilidad, forma parte del proceso pues gracias a la reciente incorporación de una máquina que recupera y procesa los recortes de acetato sobrantes del taller ese material se recicla minimizando así el desperdicio. 

 

El tiempo. En esta época que premia la inmediatez, ‘MaldeOjo’ se posiciona claramente en sentido inverso. Producir menos para producir mejor. Concibe cada gafa como un objeto que convive a diario con el rostro de quien la lleva e influye directamente en su bienestar visual. «Es por eso que merece dedicación y una fabricación pensada para acompañar durante años». 

Esta filosofía se refleja en sus colaboraciones y con las marcas que trabaja. ‘Maldeojo’ sigue un filtro claro, únicamente trabajan con proveedores sostenibles y talleres independientes de cercanía. «Apostar por el kilómetro cero representa una firme declaración de intenciones centrada en la calidad y en un buen servicio de venta y  posventa». En palabras del propio Imanol, se trata de buscar “gafas que sean más que gafas” piezas con identidad propia que van unidas a un compromiso y un respeto ético y social.  

Salud visual

Según datos de IMQ, en un estudio publicado en 2025, más del 84% de la población del País Vasco padece alguna alteración o problema ocular. La presbicia o vista cansada encabeza con claridad este diagnóstico, afectando ya a un 41,9% de los vascos, seguida de cerca por una miopía en continuo avance, con una tendencia en grupos especialmente jóvenes, así como la hipermetropía y el astigmatismo.

Imanol es muy claro y conciso en cuanto a cuál es el mejor consejo ocular para mantener una vista sana y descansada. “La mejor recomendación de salud visual es sencilla: más horas de luz natural en la calle y menos tiempo pegados a las pantallas”. Una filosofía transparente que define el espíritu de ‘MaldeOjo’, cuidar los ojos, a sus clientes y recuperar el valor de las cosas bien hechas.

 

MÁS INFORMACIÓN

Dirección: C/ Ronda, 16. Casco Viejo. Bilbao, 48005. 

Teléfono: 946 02 96 76 / 635 04 09 56

Web: optikamaldeojo.com

Instagram y Facebook: @maldeojo_optikatelier