El Museo de Bellas Artes de Bilbao presentará a partir del 6 de octubre, día de su reapertura, «Visiones de Ultramar. Artistas viajeros en la Colección Patricia Phelps de Cisneros», una exposición que reúne más de 150 obras y documentos para explorar cómo artistas y viajeros europeos y americanos representaron los paisajes, las gentes y las culturas de América Latina entre los siglos XVII y XX
La muestra, que podrá visitarse hasta el 21 de enero de 2027 en la planta 0 del edificio moderno, está patrocinada por la Fundación BBVA y comisariada por Estrella de Diego, catedrática de Historia del Arte de la Universidad Complutense de Madrid y académica de Bellas Artes de San Fernando. Pinturas, dibujos, estampas, mapas, libros y fotografías procedentes de la Colección Patricia Phelps de Cisneros construyen un recorrido por la fascinación que el continente americano despertó en quienes lo contemplaron desde fuera.
El paisaje es uno de los grandes protagonistas de la exposición. Las obras muestran volcanes, selvas, ciudades, ruinas y escenas de la vida cotidiana, pero la propuesta invita también a preguntarse hasta qué punto esas imágenes reflejan la realidad observada o, por el contrario, están condicionadas por las categorías culturales de quienes las realizaron. Como plantea la comisaria, el paisaje no es únicamente una realidad física, sino también una construcción cultural determinada por la mirada, los recuerdos y las herramientas con las que cada viajero intenta comprender el mundo.
El recorrido se articula en seis ámbitos: «La llegada», «Expediciones», «El trabajo», «Lo bello y lo pintoresco», «Lo sublime» y «El orbe según la colección J.L.». La exposición recorre así desde las primeras representaciones de los territorios americanos hasta la fotografía de expedición y las distintas categorías estéticas con las que Europa trató de representar lo desconocido.
Entre las piezas destacan dos paisajes del pintor neerlandés Frans Post, pionero en la representación de Brasil, así como publicaciones de Alexander von Humboldt que incluyen ejemplos de sus Naturgemälde. También se muestran obras de Johann Moritz Rugendas, Frederick Catherwood, Frederic Edwin Church, Auguste Morisot o Lydia Byam, además de fotografías vinculadas a expediciones científicas y viajes por el continente americano.
La exposición presta especial atención a la relación entre conocimiento y representación. El conjunto dedicado a Auguste Morisot, realizado durante su expedición al Orinoco junto al explorador francés Jean Chaffanjon, reúne dibujos, fotografías, notas y otros materiales que permiten observar cómo la voluntad científica de documentar un territorio estaba también atravesada por una determinada forma europea de mirar y clasificar.
Esa tensión se hace especialmente visible en las representaciones de los habitantes y de las actividades económicas locales. La muestra aborda cómo determinadas imágenes convertían el trabajo cotidiano en escenas aparentemente idílicas, al tiempo que dejaban fuera de campo cuestiones como la esclavitud, el extractivismo o la apropiación territorial. Un ejemplo es «En el río cerca de Santos, Brasil», de William John Burchell, donde la aparente tranquilidad de dos hombres afrodescendientes navegando por el paisaje contrasta con el contexto esclavista del Brasil de la época.
También ocupa un lugar destacado la construcción de lo «pintoresco» y lo «sublime», dos categorías estéticas de origen europeo que fueron aplicadas a los paisajes americanos. Obras como «Paisaje con una ruina Maya, Mexico», de Frederick Catherwood, o «Cotopaxi, Ecuador», de Frederic Edwin Church, muestran cómo las ruinas, la naturaleza exuberante y los grandes accidentes geográficos fueron incorporados a una tradición visual que convertía lo desconocido en objeto de fascinación.
Asier Mendizabal, epílogo contemporáneo
La exposición se completa con «El orbe según la colección J.L.», de Asier Mendizabal, un epílogo contemporáneo que introduce una revisión crítica de los sistemas europeos de clasificación y conocimiento.
La instalación parte de Problemas de estilo y vasijas de barro, proyecto que Mendizabal realizó en 2016 para el Museo Casa del Alabado de Quito. La obra cuestionaba los sistemas científicos empleados durante el siglo XX para comparar y clasificar objetos procedentes de culturas ajenas. Parte de aquella instalación fue adquirida por el Museo de Bellas Artes de Bilbao en 2025 y se presenta ahora recontextualizada y ampliada con un nuevo proyecto.
La nueva intervención incorpora además la historia de la colección de arte inca que el poeta bilbaíno Juan Larrea reunió en Perú en 1930 y donó a la República española durante la Guerra Civil. Mendizabal conecta esta trayectoria con la figura del antropólogo Paul Rivet, relacionado tanto con la colección de Larrea como con la historia de la antropología europea.
De este modo, «Visiones de Ultramar» no se limita a recuperar imágenes históricas del continente americano, sino que propone revisarlas desde el presente. La exposición pone en cuestión la supuesta objetividad de pinturas, mapas, libros o fotografías y plantea cómo incluso las imágenes concebidas como documentos científicos participaron en la construcción cultural de aquello que Occidente denominó «lo otro».
La muestra permite recorrer cinco siglos de representaciones de América Latina a través de una colección cuyo relato abarca desde el periodo colonial hasta el arte contemporáneo y que ha sido impulsada por Patricia Phelps de Cisneros con el objetivo de ampliar el conocimiento sobre las aportaciones de América Latina y el Caribe a la cultura global.
