Ana Lena Rivera: «Hay una igualdad legal, pero no se materializa en la realidad»

Ana Lena Rivera rescata la historia de la máquina de coser con «Las herederas de la Singer» (Grijalbo). Narra la historia de la sociedad española con este utensilio como hilo conductor. Lo hace centrándose en cuatro mujeres de una misma familia que conciben este objeto de diferente manera. Mientras para una era «una forma de sobrevivir», para otra es un simple «adorno vintage». Ana muestra como la Singer ha sido testigo muda de la evolución que ha vivido la mujer desde la posguerra hasta ahora y de lo «mucho que nos queda por hacer»

Alba Martín

«Las herederas de la Singer» se centra en cuatro mujeres de cuatro generaciones de una misma familia. Abarca muchos años de historia…

La novela hace un recorrido por toda la evolución de la sociedad española, desde la posguerra. Ahí es cuando nace la primera de las mujeres de esta historia, Aurora, que recibe en su boda una máquina de coser como regalo y que en aquel momento era el regalo más cotizado que había. Recorre toda la historia desde ahí hasta el presente. El libro termina ahora, a principios de 2022. Aunque la novela cuenta la historia de la sociedad española, lo hace centrándose en el punto de vista de las mujeres, de lo mucho que ha cambiado la vida, los derechos y la posición social desde la posguerra hasta la actualidad.

Aurora y Águeda, que pertenecen a las dos primeras generaciones de esta familia, viven un suceso horrible…

Sí. Ellas son madre e hija. Cuando están cosiendo el vestido de novia de Águeda les ocurre una cosa horrible que no le pueden contar a nadie. Si lo confiesan, ponen en riesgo su vida. Es posible que incluso puedan morir fusiladas. Ellas quedan traumatizadas por el resto de su vida.

La máquina de coser es una testigo muda de todo lo que les ocurre a estas cuatro mujeres…

Va pasando de una generación a otra. En cada época tiene su función. Para la primera generación, que Aurora se queda viuda muy pronto, supone un medio para sobrevivir y sacar adelante a sus hijos porque no quiere ir a la mina. Para la segunda generación, Águeda, que nace en los 40 y se casa en los 60, no tiene acceso al mercado laboral y es su forma de tener cierta independencia y un mejor nivel de vida. La tercera generación, Ana, estudia arquitectura en la ciudad, se casa con un hombre rico… para ella la máquina de coser es un adorno vintage. Para Alba, la cuarta generación, la máquina es como un símbolo patriarcal que refleja las labores que se hacían en casa.

¿Cuánto hay de real en esta historia?

Los personajes de la novela son totalmente ficticios, pero las cosas que les ocurren son reales. Están basadas en las historias que yo escuchaba en el taller de costura de mi tía cuando era pequeña. Allí se juntaban aprendices, vecinas, amigas… porque la confección de la ropa estaba a cargo de la mujer y, en vez de hacerlo solas, lo hacía en el taller de mi tía. Yo las escuchaba hablar de su niñez, de la posguerra, de la tele en blanco y negro… En esas historias estaba siempre presente la máquina de coser. A esas vivencias se han sumado las mías propias.

Volviendo al suceso que les ocurre a Aurora y a Águeda, que ellas se ven obligadas a callar para salvar su vida, Alba y Ana sufren también un episodio similar, al que reaccionan totalmente diferente…

Aquí se ve la evolución que ha vivido la sociedad en estos años. Las primeras corrían peligro si lo contaban. Alba es muy joven y mira a sus antepasados con un poco de condescendencia. Piensa que no han sido lo suficientemente reivindicativas. Ella nace en un marco que su bisabuela no. Alba goza de todas las comodidades desde que nace y no es consciente de que su bisabuela Aurora nació en una España muy diferente en la que las mujeres no podían disponer de su dinero, no tenían libertad, no podían sacarse el carnet de conducir, no podían acceder al mercado laboral… Para todo necesitaban el permiso del marido. Alba es reivindicativa, lucha mucho por los derechos de la mujer y piensa que su madre, su abuela y su bisabuela no hicieron suficiente. No se da cuenta de las circunstancias que vivieron. Entre la bisabuela y la bisnieta se crea una relación intensa que, por un lado, a la mayor le da mucha vida porque ve lo que a ella le hubiese gustado hacer. Por otro lado, la joven va viendo y entendiendo por lo que pasaron las generaciones anteriores.

Con esta novela podemos ver la evolución de la mujer hasta día de hoy. Todo lo que se ha luchado por llegar hasta lo que vivimos ahora, pero también todo lo que queda…

Efectivamente. Yo creo que la novela es optimista porque muestra todo lo que hemos evolucionado en estos años y que el cambio ha sido radical. Pero sí es verdad que hemos conseguido un reconocimiento legal de los derechos, una igualdad formal, pero esa igualdad no es material. Vemos que las agresiones sexuales están a la orden del día. También sigue habiendo problemas en el ámbito laboral, no tanto de acceso, sino de tener una carrera profesional de éxito, de llegar a posiciones altas en la escala. Allí la presencia de la mujer, si la hay, es mínima. Entonces, sí que hay una igualdad en el papel, pero no se materializa en la realidad. Aunque sí hemos evolucionado mucho desde la época de nuestras bisabuelas y abuelas, nos queda mucho por hacer.