ABAO arranca su temporada de aniversario en el Euskalduna con Jessica Pratt como Violetta y la sala casi llena

 

Hay óperas que uno ha visto tantas veces que llega a la butaca pensando que ya no le van a contar nada nuevo, y La traviata encabeza esa lista. Precisamente por eso tiene mérito lo que ha pasado estos días en el Euskalduna, donde ABAO Bilbao Opera ha abierto su 75ª temporada con el título de Verdi y con el patio de butacas prácticamente lleno.

Además, la elección tiene historia. La traviata llegó a Bilbao de la mano de la asociación el 30 de diciembre de 1953, en el Coliseo Albia, y más de setenta años después vuelve para inaugurar tres años de celebraciones. De hecho, ya es la tercera ópera más representada en la historia de ABAO.

Sin duda, el gran reclamo era Jessica Pratt, a quien el público bilbaíno conoce bien por La sonnambula, Lucia di Lammermoor o I puritani. En esta ocasión, Pratt construye una Violetta elegante y medida, que apuesta por la contención en lugar del arrebato. Gracias a ese control, la coloratura del primer acto parece no costarle ningún esfuerzo, mientras que el «Addio del passato», cantado tumbada en el suelo, se convierte en uno de los momentos más emocionantes de la noche.

Por su parte, Javier Camarena fue de menos a más. Aunque al principio se le notó algo tenso, a medida que avanzaba la función fue ganando seguridad, hasta recuperar en el tercer acto ese canto natural que tanto se le aplaude en Bilbao. Asimismo, Gabriele Viviani fue una grata sorpresa como Giorgio Germont, con una voz cálida, unos graves con cuerpo y un personaje lleno de matices.

En el foso, Francesco Ivan Ciampa se toma su tiempo al frente de la Euskadiko Orkestra. Como resultado, la partitura respira y se escuchan detalles que normalmente quedan ocultos detrás de las melodías más conocidas; el preludio del tercer acto, en particular, es una delicia. También el Coro de Ópera de Bilbao responde con solvencia.

En cuanto a la puesta en escena, Mario Pontiggia traslada la acción a la Belle Époque en una producción que llega desde el Teatro Massimo de Palermo. Se trata de una propuesta clásica, con decorados elegantes y un vestuario precioso. Además, los espacios cerrados favorecen a las voces en una sala como el Euskalduna. Eso sí, quien busque una lectura rompedora del drama encontrará aquí una versión más bien tradicional.

Por último, merece una mención especial el reparto secundario, formado por voces de casa: Marifé Nogales, Olga Revuelta, Josu Cabrero, José Manuel Díaz, Fernando Latorre, Gexan Etxabe y los debutantes Iñigo Fernández y Sabas Balanzategi. Que una función de este nivel se complete con cantantes de aquí dice mucho de la cantera local.

En definitiva, una Traviata bien cantada, bonita de ver y con una protagonista que sabe muy bien lo que hace. Y para quien quiera estrenarse en la ópera, es difícil encontrar mejor puerta de entrada. Todavía quedan funciones el 23 y el 26 de octubre.

Barbara Sarrionandia