El miércoles pasado, LA SALVE Bilbao conmemoró los 11 años desde su regreso al mercado con un acto celebrado en su fábrica de Bolueta (C/ Tellería 31-A, Bilbao), marcando un hito clave en la recuperación de la histórica cervecera bilbaína.

El evento contó con la presencia de Juan Mari Aburto, alcalde de Bilbao; Rogelio Pozo, director general de AZTI; y Eduardo Saiz Lekue, socio fundador de Cervezas LA SALVE, entre otros representantes del ecosistema local.

Durante el encuentro, se presentaron los principales resultados del estudio “Impacto económico y social de su actividad, pasada y presente”, elaborado junto a AZTI, que analiza la contribución de LA SALVE a la economía y al empleo en Euskadi desde 2018 y su proyección futura.

El informe destacó que entre 2018 y 2025 la actividad de la cervecera generó más de 100 millones de euros en la economía, subrayando su papel como motor de riqueza y empleo en la región. Para 2025, se estimó que la compañía había generado:

  • Más de 30 millones de euros de incremento en la actividad económica total.

  • Más de 10 millones de euros de valor añadido.

  • Sostenimiento de más de un centenar de empleos.

  • Una contribución fiscal superior a 4 millones de euros.

Más de dos tercios de este impacto se concentraron en Euskadi, gracias a su modelo de proveedores locales. Eduardo Saiz Lekue señaló que el estudio refleja el compromiso de LA SALVE con su entorno y la amplificación de sus efectos en la economía local.

El análisis también destacó la relevancia del sector primario, que concentró más de la mitad del impacto económico total y alrededor del 77 % de los empleos generados, mientras que comercio y hostelería se beneficiaron como parte de la cadena de valor local.

Rogelio Pozo resaltó que LA SALVE ejemplifica cómo una empresa con fuerte arraigo local puede tener un efecto tractor sobre la economía y la sociedad en general.

Fundada en 1886, LA SALVE es la segunda cervecera más antigua en activo de Euskadi. Tras un periodo de inactividad, renació en 2014 con el objetivo de recuperar la tradición cervecera local, contando con el apoyo de Mahou San Miguel para reabrir su fábrica en Bilbao.