El ciclo de cineastas vascas se inició hace cuatro años, uno de sus objetivos principales era poner en el centro a las mujeres que han jugado un papel esencial en transformar el cine vasco, enriqueciéndolo y haciéndolo más atractivo tanto para el público local como internacional. Este año se dará entre el 5 de abril y el 28 de junio. El largometraje 20.000 especies de abejas (2023) de Estibaliz Urresola (Llodio, Álava, 1984) abrirá las proyecciones con la delicada y, al mismo tiempo, dura historia de una niña trans en busca de su identidad. La programación completa estará disponible próximamente en la web del museo de Bellas Artes. La entrada general tiene un precio de 3,5 euros, con descuento disponible por ser amigo del museo (2 euros) y siendo gratuito para menores de 25 años.
Para concluir este ciclo, se presentan 12 obras de cineastas jóvenes. Por primera vez, el número de películas de ficción casi iguala al de documentales, lo que es una excelente noticia: las mujeres se están encargando también de proyectos más ambiciosos, lo cual tiene un gran significado.
Los documentales de este ciclo, en su mayoría, son obras de creación que, con frecuencia, se adentran en el terreno de la ficción. Ejemplos de ello son; Enero (Ione Atenea, 2019), un retrato vibrante y, a veces, duro de las dos abuelas de la directora; Polaris (Ainara Vera, 2022), una historia conmovedora sobre dos hermanas en el frío y hostil paisaje de Groenlandia; Young & Beautiful (Marina Lameiro, 2018), un documental que se adentra con cariño en la vida de los jóvenes en riesgo de desaparecer; y Pizti bat, agian (Ainhoa Gutiérrez del Pozo, Olatz González Abrisketa, 2023), que nos lleva a un mundo rural lleno de mujeres, hombres, animales y los miedos de un tiempo que se va.