Bilbao ya ha dicho agur a Marijaia después de una Aste Nagusia que deja cifras históricas. La 46ª edición de las fiestas bilbainas se cierra, según el balance municipal, como una de las más multitudinarias de los últimos años, con más de dos millones de personas participando en las más de 500 actividades gratuitas organizadas por el Ayuntamiento durante los nueve días de celebración.

La elevada participación, el ambiente festivo y la diversidad de la programación han sido algunas de las principales características de una edición que ha vuelto a convertir calles, plazas, parques y otros espacios de la ciudad en escenarios para la música, la cultura, las tradiciones y las actividades familiares.

El arranque de las fiestas ya dejó una de las imágenes más multitudinarias de la semana. Cerca de 50.000 personas se reunieron en torno al Teatro Arriaga para asistir a la lectura del pregón, protagonizada por Onintza Enbeita, y al lanzamiento del txupin a cargo de Ainhoa Urrejola, dando comienzo a nueve días en los que Bilbao se ha volcado, una vez más, con su fiesta más popular.

Fuegos, conciertos y grandes eventos

Como cada año, los fuegos artificiales volvieron a ser una de las grandes citas de Aste Nagusia. Más de un millón de personas siguieron los espectáculos pirotécnicos desde diferentes puntos de Bilbao durante las noches de fiesta.

La música también ha tenido un papel protagonista, con más de 100 conciertos gratuitos repartidos en diez espacios y una asistencia global superior a las 240.000 personas. Los grandes escenarios volvieron a concentrar algunas de las actuaciones más multitudinarias: en Abandoibarra destacaron los conciertos de MClan, con 15.000 asistentes, y Leire Martínez, con 13.000, mientras que el Parque Europa vivió uno de los grandes llenos de la edición con la actuación de ETS, que reunió a 37.000 personas.

Otros espacios musicales también registraron una importante respuesta del público. Las verbenas de la Plaza Circular congregaron a más de 50.000 personas, mientras que las Bilbainadas y los guateques de la Pérgola del Parque de Doña Casilda continuaron siendo algunas de las propuestas favoritas para quienes buscan una oferta más tradicional y popular.

Una Aste Nagusia para disfrutar en familia

El público familiar ha vuelto a tener un peso destacado en la programación. El Txikigune, transformado este año en un particular “Txiki-Botxo”, recibió a más de 125.000 niñas y niños y sus familias. El espacio combinó juego, aprendizaje y actividades relacionadas con Bilbao y sus valores, consolidándose como uno de los puntos de referencia de las fiestas para el público más joven.

También fue multitudinario el Desfile de la Ballena, que congregó a más de 150.000 personas a lo largo de su recorrido. La Ballena Bali y el resto de personajes y comparsas volvieron a llenar las calles de música, color y animación en una de las propuestas más espectaculares y familiares de Aste Nagusia.

El teatro y las artes de calle también encontraron su espacio en la programación. Los 23 espectáculos celebrados en la Plaza de la Convivencia y en la Pérgola del Parque de Doña Casilda congregaron a más de 26.000 espectadores, con propuestas de circo contemporáneo, humor, acrobacias y teatro gestual.

La cultura vasca, uno de los pilares de las fiestas

La tradición y la cultura vasca han mantenido un papel fundamental durante estos nueve días. Las actividades de folklore y herri kirolak, junto a las kalejiras de Gigantes y Cabezudos, las dantzas, la pelota, las regatas o las actuaciones musicales, reunieron a más de 60.000 personas.

Además, la reubicación de algunas actividades debido a la imposibilidad de utilizar la Plaza Nueva no impidió mantener la respuesta del público. Las exhibiciones de euskal dantzak y las romerías de tarde se trasladaron a la Plaza del Gas, donde registraron una buena acogida. También los conciertos de ritmos del mundo e interculturales encontraron una nueva ubicación en el Muelle Evaristo Churruca, que recibió a miles de asistentes durante las fiestas.

Seguridad y convivencia

El balance municipal también destaca el ambiente general de tranquilidad y convivencia registrado durante Aste Nagusia. El dispositivo conjunto de Policía Municipal y Ertzaintza contabilizó 173 detenciones, frente a las 165 registradas en 2025, mientras que se instruyeron diligencias por 1.006 hechos delictivos presenciales, una cifra ligeramente inferior a la del año anterior.

Los hurtos, principalmente de teléfonos móviles y carteras, concentraron la mayor parte de las incidencias. Durante las fiestas también se registraron 11 delitos contra la libertad sexual, frente a los 12 contabilizados en 2025.

La estrategia municipal contra las agresiones machistas, racistas, xenófobas y LGTBIQfóbicas volvió a estar presente durante toda la semana, con servicios de atención y acompañamiento y puntos morados instalados en algunos de los principales espacios de conciertos y actividades.

Más residuos, pero también más reciclaje

El gran volumen de visitantes y actividades también se ha dejado notar en el dispositivo de limpieza. Un equipo de alrededor de 620 personas ha trabajado de manera especial durante las fiestas, en las que se retiraron más de 553 toneladas de residuos.

Sin embargo, el balance deja un dato positivo en materia de reciclaje: la recogida selectiva alcanzó el 43,78 % del total de residuos, casi cinco puntos más que en la edición de 2025. En total, se separaron correctamente más de 242 toneladas de residuos.

Una edición para recordar

Con más de dos millones de participantes, récords de asistencia en conciertos y grandes eventos, una importante presencia de actividades familiares y culturales y una programación que ha llenado la ciudad durante nueve días, Aste Nagusia 2026 se despide dejando un balance especialmente positivo.

Los fuegos artificiales, la música, el Txikigune, el Desfile de la Ballena, el teatro de calle y las actividades vinculadas a la cultura vasca han vuelto a demostrar el atractivo de unas fiestas que cada año convierten Bilbao en un gran espacio de encuentro y ocio. Una edición marcada por la participación masiva y que, según la valoración municipal, se sitúa entre las más exitosas de la historia reciente de Aste Nagusia.