En la costa de Getxo, donde el Cantábrico rompe con carácter y el viento te despeina aunque no quieras, hay un sitio que no es solo para sentarse a comer: Aixerrota. Este restaurante no es solo un espacio para comer, sino una experiencia que combina historia, entorno y una propuesta culinaria única.
Ubicado a los pies de un emblemático molino de viento construido en 1727 —el mismo año en que falleció Isaac Newton—, su ambiente tranquilo y su espectacular localización lo convierten en el escenario ideal tanto para una comida con clientes que para celebrar algo en familia o escaparte un domingo cualquiera.
La esencia de Aixerrota reside en su cocina: una fusión cuidadosamente elaborada entre la tradición vasca y los vibrantes sabores del Perú. Esta propuesta nace de la visión de Marcos Contreras, quien ha sabido trasladar no solo ingredientes y técnicas, sino también una profunda vocación de servicio que se percibe en cada detalle de la experiencia.
Carta y propuestas gastronómicas
La carta de Aixerrota es un reflejo de esa fusión cultural. En ella conviven platos como el ceviche agildado con leche de tigre de anchoas, el tiradito de atún rojo con hongos o las vieiras a la parrilla con matices cítricos y tropicales. También destacan elaboraciones más tradicionales reinterpretadas, como el bacalao con garbanzos y almejas o las kokotxas en salsa verde.
Las brasas ocupan un lugar protagonista, con cortes seleccionados como solomillo de buey, lomo bajo Angus o picaña Wagyu, siempre acompañados de guarniciones que mantienen ese diálogo entre Euskadi y Perú. Y para cerrar, una selección de postres que combinan técnicas clásicas con sabores andinos, como el mango con tres leches o la lucumita.
Menú degustación: una experiencia completa
Para quienes buscan una inmersión total en la propuesta del restaurante, Aixerrota ofrece su menú degustación “Molino”, una experiencia diseñada para recorrer lo mejor de su cocina en un solo servicio.
Este menú incluye una cuidada selección de platos que representan la esencia del restaurante: desde bocados como empanadillas de gambas con ají amarillo o un bao de pastrami de presa ibérica, hasta elaboraciones más representativas como el ceviche, el tiradito de atún o el arroz del mar con ajíes ahumados.
El recorrido continúa con un principal de solomillo de buey acompañado de guarniciones seleccionadas, y culmina con un postre fresco y equilibrado como el mango con tres leches. Todo ello acompañado de pan, café o infusión, en una experiencia pensada para disfrutar sin prisas y dejarse llevar.
Al frente de los fogones se encuentra Jose Olave, un chef definido por el talento, el inconformismo y una marcada sensibilidad artística. Su cocina refleja una identidad propia: raíces peruanas y alma vasca unidas para reinterpretar los sabores de siempre desde una perspectiva contemporánea.
