La escultura vasca contemporánea gana presencia internacional con la obra de Patxi Xabier Lezama, quien se consolida como uno de los renovadores más destacados de la tradición escultórica del País Vasco. Nacido en Zalla (Vizcaya) en 1967, Lezama ha desarrollado un lenguaje que combina lo simbólico y lo mitológico, reinterpretando la herencia cultural vasca a través de técnicas contemporáneas.

Lezama forma parte de la generación de la denominada Nueva Escultura Vasca, corriente que revisa críticamente los modelos tradicionales sin renunciar a su carga simbólica. Su obra representa una síntesis entre memoria, territorio e innovación tecnológica, integrando hierro, terracota, madera, piedra y herramientas digitales como modelado 3D e inteligencia artificial. Este enfoque permite a sus esculturas existir simultáneamente en el mundo físico y en entornos virtuales, ampliando su alcance conceptual y expositivo.

Su proyección internacional es notable: ha participado en eventos y galerías de referencia en Nueva York como la Exhibition Open Art & AOL, la International Art Fair Metaverse, Red Dot Miami y la ArtExpo New York, organizada por Redwood Media Group en colaboración con World Wide Art. Su obra también se ha mostrado en instituciones históricas como la Spanish Benevolent Society Gallery (La Nacional), que ha acogido a figuras como Picasso y Dalí, ubicando a Lezama dentro de una genealogía artística de gran prestigio.

El hierro, material emblemático de la escultura vasca, ocupa un lugar central en su trabajo. En manos de Lezama, este material se convierte en memoria, identidad y estructura, mientras que la combinación con herramientas digitales permite explorar geometrías complejas y optimizar estructuras sin perder la expresividad artesanal. Sus esculturas se sitúan entre lo orgánico y lo geométrico, generando un diálogo entre tradición, naturaleza y tecnología.

Además de su éxito en Estados Unidos, la obra de Lezama forma parte de colecciones y museos de todo el mundo, incluyendo España, Francia, Alemania, Italia, Japón, Australia, México, Rusia y muchos otros países, consolidando la proyección global de la Nueva Escultura Vasca.

Con esta presencia internacional, Patxi Xabier Lezama no solo reivindica la riqueza cultural vasca, sino que también abre nuevos caminos en la escultura contemporánea, donde tradición y modernidad convergen en un lenguaje universal que trasciende fronteras.