La semana de la moda masculina de París arrancó el lunes con Louis Vuitton, que combinó minimalismo y futurismo. Ayer, Dior sorprendió con la visión de Jonathan Anderson, mostrando un glam pop juvenil y sofisticado.
Louis Vuitton: elegancia retrofuturista
El desfile tuvo lugar en la Fondation Louis Vuitton, en un complejo diseñado por el recientemente fallecido Frank Gehry. La vivienda temporal “Drophaus”, diseñada por Pharrell Williams, director de la línea masculina de la marca, fue el escenario central de la colección otoño-invierno 2026-27.
Las cazadoras bomber de piel, la sastrería, los nuevos bolsos y los baúles de cristal decorado al estilo art nouveau se pudieron ver y emocionaron. Pero en lo que Louis Vuitton de verdad ha sacado músculo y de lo que hoy te quiero hablar, es de los tejidos y materiales que ha desarrollado para esta colección.
Muchos de ellos son un trampantojo, o quizás no se aprecien a simple vista; habría que estar en el re-see de la colección o esperar al otoño para poder tocar y probarse estas prendas. Por eso es importante hacer zoom en lo que la maison ha bautizado como Timeless Textiles, que refuerzan el mensaje de atemporalidad y funcionalidad pensando en el futuro. Se trata de nuevos tejidos y materiales que buscan reforzar la resistencia de sus productos, sin renunciar a la elegancia y al aspecto premium.
Los trajes rectos, chaquetones con capucha y pantalones amplios apostaron por la comodidad sin perder elegancia. Los tejidos innovadores y reflectantes incluían cuadros, espiga y pata de gallo de última tecnología, junto a materiales de lujo como vicuña, visón, seda y avestruz.
Pharrell Williams experimentó con hilos de aluminio, efectos trampantojo y reinterpretaciones de los clásicos accesorios de la firma, como los baúles y maletas, celebrando el 130 aniversario del Monogram con versiones en ante del estampado emblemático. La paleta de colores incluyó tierra, marrones, caldera, crudos, grises y negro.

Dior, el nuevo Glam pop
El desfile de Dior FW26, celebrado en el Jardín del Museo Rodin, mostró la visión de Jonathan Anderson, que reinterpreta el legado de Paul Poiret con un enfoque aristocrático y rebelde. Los nuevos flâneurs del siglo XXI recorren París con libertad, mezclando sastrería sin género, volúmenes audaces y materiales de lujo táctil como terciopelos, tweed y bordados brillantes.
La sastrería combina chaquetas Bar, blazers encogidos y abrigos tipo capullo, borrando las fronteras entre lo masculino y lo femenino. Los materiales de lujo y los accesorios creativos refuerzan un armario vibrante y lúdico, que marca un nuevo rumbo para la Maison.

