Verano cultural

Este contenido pertenece al número 1060 de La Ría del Ocio, publicado el 17 de junio de 2021.


Arturo Trueba

Llegan las primeras oleadas de calor. Aún sin percibir el aroma de las hogueras de San Juan, muchos pensamos en verano. Ansiamos unas vacaciones que nos despierten definitivamente de la pesadilla de la pandemia. Las vacunas nos van desperezando y la esperanza clarea por el horizonte con el avance de noticias sobre recuperaciones sanitarias, económicas y mejores perspectivas para la actividad. Buena falta hace que el trabajo se reactive y que, entre todos, creemos un clima propicio para la reactivación y el emprendimiento con nuevos bríos e ideas.

Será un verano sin grandes fiestas populares, ¡otra vez! Pero parece que será el último; que tras dos años de paréntesis se volverá a la normalidad. Palabra ésta que habrá que tomarla con las precauciones debidas, dada la experiencia. Pero este año recibimos a la estación de los calores y los chapuzones con menos incertidumbres que el pasado. El ritmo de vacunación avanza a una velocidad que no se esperaba tras tanto fiasco, y mal rollo entre francotiradores del oportunismo. Ojalá nos vaya a todos mejor, mucho mejor. ¡Que ya toca! Pues sí, será un periodo estival con más programación cultural y proliferación de propuestas que sustituyan a las jaiak de txosnas y aglomeraciones. Suspendidas oficialmente muchas de los grandes referentes festivos y de los festivales más concurridos, como el Bilbao BBK Live, la cultura y, también la música, tendrán mucho protagonismo. No sólo porque pronto llegan los clásicos festivales de jazz de Euskadi y por los programas que van anunciándose poco a poco, sino que también contribuye a crear un ambiente más optimista a corto, medio y largo plazo el que el propio Diputado general de Bizkaia, Unai Rementeria, ha anunciado un gran evento musical para el próximo año.

Arrancada la temporada de playas con cierres preventivos de arenales al alcanzarse los topes de ocupación en torno a las pleamares, el verano llega caluroso y refrescante para animar a tanta gente con ganas de desperezarse y salir. Escaparse de día, fines de semana o semanas. O, tal vez, sólo salir de casa para ir a comer, a una terraza, a ver anochecer compartiendo mesa y bebida refrescante con las amistades. Disfrutar de nuestras calles, nuestras playas, costas, montañas o zonas verdes. ¡Es el momento de aprovechar las horas de luz de los días más largos!

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