Toloño y el valle escondido de Ocón

Este contenido forma parte del número 1059 de La Ría del Ocio, publicado el 3 de junio de 2021


Susana Tobarra

El levantamiento del estado de alarma nos ha traído un poquito de esperanza después de un año de pandemia y restricciones durísimas. Por fin hemos podido volver a disfrutar de algunas actividades, por supuesto con todo el cuidado y cumpliendo las normas, que teníamos olvidadas. En mi caso, el fin de semana pasado pude recuperar una de mis aficiones favoritas, pequeñas escapadas de fin de semana combinando naturaleza, gastronomía y buena compañía.

Preparamos una bonita y sencilla excursión, de unas 2 horas de duración, a la cima del Toloño (1277m.) desde Labastida.

Una vez llegamos a esta bonita localidad de la Rioja Alavesa, encontramos fácilmente un desvío que nos conduce al parking del parque de San Ginés, donde dejamos el coche. Al final del aparcamiento, a nuestra izquierda, cogemos una pista de tierra que nos lleva a nuestro destino en la cima del Toloño. El recorrido no tiene pérdida, ya que está muy bien señalizado con pintadas e hitos de piedras. Nosotros, un poquito más adelante, tomamos el atajo alternativo que también aparece señalizado, y comenzamos a remontar la ladera a través de una senda que continúa monte arriba. Esta senda tiene una pendiente más acentuada, pero el camino es precioso y se ataja bastante.

Más adelante, llegaremos a las ruinas de la ermita del Humilladero. Desde aquí, ya dejamos el ancho camino e iniciamos por sendero el ascenso hasta las ruinas del Santuario de Ntra. Sra. de Toloño. Fue poblado por monjes desde la Edad Media. Una comunidad de jerónimos lo abandonó en el siglo XV por lo duro del clima, pero luego sabemos que otros monjes lo habitaron y atendieron las neveras al menos hasta bien avanzado el XVIII.

Junto al santuario descubrimos un amplio pastizal y también una puerta metálica que permite el paso de la alambrada. Caminaremos de frente, rumbo a la zona rocosa para encontrar a un centenar de metros el trazado de un sendero que asciende diagonalmente en dirección noreste, es decir, ligeramente a la derecha del santuario.

Tras superar el primer resalte rocoso aparece una pequeña explanada y frente a nosotros la cresta cimera de Toloño. Tras atravesar los peñascales de la cima accedemos a la cumbre. Las vistas desde este punto son realmente espectaculares.

La vuelta la hacemos siguiendo el mismo recorrido. De regreso a Labastida es más que recomendable darse una vuelta por la localidad y degustar algunos de sus deliciosos caldos. También podemos disfrutar de unas ricas patatas a la riojana y unas chuletillas de cordero en alguno de sus restaurantes. Una experiencia gastronómica de primera.

VALLE DE OCÓN

Otro tesoro, no demasiado conocido, de La Rioja, es el Valle de Ocón. El Valle de Ocón se encuentra situado a camino entre el Valle del Ebro y Sierra de la Hez, declarada por la UNESCO, Reserva Mundial de la Biosfera por toda la riqueza natural que ésta posee. Por lo tanto, nos encontramos con un paisaje de montaña de suaves pendientes entre los 700 y 1338 metros de altitud, lo que nos permitirá dominar buena parte del Ebro.

El municipio de Ocón situado entre La Rioja Media y Baja, a medio camino entre Logroño y Calahorra, se caracteriza por estar formado por seis pequeños pueblos que son: La Villa, Pipaona, Santa Lucía, Las Ruedas, Aldealobos y Los Molinos, más el despoblado de Oteruelo. Localidades todas ellas sin grandes transformaciones durante décadas, lo que les ha permitido mantener un genuino atractivo rural.

El rico patrimonio histórico, cultural y arqueológico, junto a la riqueza natural y paisajística permiten disfrutar al visitante de plena naturaleza, de maravillosas vistas, de zonas recreativa y de acampada, y de muchos modos y formas de vida tradicionales.

En los últimos años, esta zona rural se está dinamizando a través de la puesta en alza de todo el gran patrimonio histórico, cultural y arqueológico que posee. Es así, como se explica la restauración de casi todas las iglesias y ermitas de los pueblos, los campos de trabajo arqueológicos en Parpalinas, un yacimiento visigótico en plana fase de estudio. O el recientemente recuperado Molino de Viento harinero, el único existente y visitable en esta zona del Norte de España, y que como atestiguan los cientos de visitas que por el han pasado permite adentrarse en los entresijos de la molienda tradicional.

Un alojamiento maravilloso en esta zona para pasar unos días inolvidables es La Casa de la Condesa en El Redal. La “Casa de la Condesa” es un edificio histórico de finales del siglo XVI, una casa solariega con un pequeño jardín romántico. Allí a la sombra de cuatro tilos el descanso es infinito. Los muros de la casa están hechos de tapial y adobe. Son de gran espesor, frescos en verano, acogedores en invierno.

Situada junto a la iglesia parroquial de Nª Señora de las Virtudes, iniciada también en el siglo XVI, la casa es una de las más antiguas edificaciones de El Redal, si no la más antigua, ya que se halla situada en el exacto cruce de caminos origen urbanístico primigenio del pueblo. Cruce entre el eje dominado por el castillo de la Villa de Ocón a Ausejo-Alcanadre-Lodosa-Estella y la conexión de El Redal-Corera-Galilea-Murillo-Logroño.

La Casa de la Condesa consta de 9 habitaciones, con 16 plazas fijas y posibilidad de 11 supletorias. Se alquila completa o por habitaciones. Más información: www.casaruraldelacondesa.com.

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