Alonso Caparrós: “He superado mi adicción, pero ese problema siempre está ahí y hay que vigilarlo”

Tras 25 años luchando contra su adicción a las drogas y un camino sembrado de recaídas, el presentador Alonso Caparrós asegura que se ha convertido en “un hombre nuevo y feliz” Atrás deja un pasado de engaños, peleas familiares, fracasos amorosos y degradación. Lo cuenta en “Un trozo de cielo”, un libro lleno de “esperanza” con el que pretende cerrar ese capítulo de su vida. 

Erika Álvarez

¿Por qué esta reflexión y confesión llega ahora y en forma de libro?

Porque estoy feliz, y quería transmitir ante todo un mensaje de esperanza, que es lo que lleva el título implícito: «Un trozo de cielo azul». Ese cielo azul es esperanza. Se puede salir de ese problema y se puede conseguir estar muy feliz, como lo estoy yo.

En el libro cuentas los episodios más sombríos de tu vida, ¿cómo ha sido revivir todo el proceso a la hora de escribirlo?

A la hora de escribirlo, todo ese proceso ya estaba completado. En el libro se intenta contar un poco toda esa etapa y esa historia para entender cómo he llegado hasta este momento, hasta este trozo de cielo azul. Revivirlo ya formaba parte del proceso de recuperación de una persona con mi problema.

¿Cómo fue el camino para dejar atrás las adicciones?

A partir de que aparece en mi vida Angélica, que es mi mujer a día de hoy, hay un punto de inflexión a partir del cual todo lo que empieza a suceder ya va encaminado hacia esa calma, a ese renacimiento. Mi mujer juega un papel fundamental en mi vida. 

Dices que el miedo a las recaídas siempre va a existir ¿Cómo luchaste contra ellas?

El mensaje final del libro es ese. Yo estoy feliz, pero las recaídas están dentro de lo que es el proceso de recuperación. He superado mi problema a la adicción, que es una enfermedad mental que está siempre ahí y que siempre hay que vigilarla. 

¿Qué importancia tuvo la espiritualidad en tu recuperación?

En mi caso tuvo muchísima. Esto me interesa siempre recalcarlo. El libro es un testimonio y pretende ser útil. No quiero decir que la espiritualidad sea el camino para todo el mundo, porque yo no pretendo parecer un predicador. Pero en mi caso, ese camino de la espiritualidad me ha servido para salvarme.

Hay veces en las que el consumo de drogas se romantiza en la ficción, incluso hay personas que hablan de ‘consumo social’ o ‘recreativo’ sin percibirlo como un problema… 

Tienes razón. No sé qué nos pasa, pero hay una extraña razón por la que el mundo de los narcos y de la drogadicción despierta, sobre todo en los chavales, la idea de que es algo romántico o salvaje. Nada más lejos de la realidad. No sé si es la manera de contarlo o qué, pero tenemos esa cosa ahí. Lo romantizamos, le damos mucha importancia. 

¿Cuándo se da cuenta uno de que tiene un problema?

No tardas mucho en darte cuenta, sobre todo si tienes gente a tu alrededor, como tú familia, que son los que te advierten y te aconsejan. Pero todos nos damos cuenta de que hay un problema, aunque eso no significa que sea la solución. Es verdad que reconocer un problema siempre es el primer paso, pero hay mucho daño y muchas dificultades.

¿Qué ha supuesto volver a la televisión de manera diaria y en un programa como Sálvame?

Yo allí soy una persona totalmente agradecida, muy satisfecha. Mi entrada a Mediaset ha sido muy importante, siempre he recibido mucho cariño y apoyo por parte de todo el equipo. Me siento muy agradecido. Todo lo que pasó en televisión, mis entrevistas, el enfrentamiento con mi padre… Todo eso me ha servido y me ha ayudado mucho. 

A lo largo del libro te culpabilizas, te torturas, aparecen los remordimientos… ¿Has aprendido a perdonarte?

Claro que he aprendido a perdonarme. Hay una primera parte del libro donde hago un repaso a cómo me sentía en determinados momentos de mi vida. En esa época hay mucha culpa, mucho arrepentimiento y mucha impotencia. Todo eso lo cuento hasta llegar a la conclusión final, que es la esperanza.

¿Cambiarías algo de tu pasado?

No, porque a día de hoy estoy tan contento que la conclusión que puedo sacar es que todo lo que me ha sucedido en la vida, de una u otra manera, me ha traído hasta aquí. Yo a día de hoy no puedo más que agradecerle a Dios todo lo que tengo, porque tengo muchísimas cosas, sobre todo paz. 

En la última página del libro confiesas que la sombra de la adicción no ha desaparecido del todo, pero ¿afrontas ahora el futuro con más esperanza?

Claro. Esto es muy importante trasmitirlo. La gente tiene que entender que la adicción de una persona que ha superado este problema siempre está ahí. Yo a día de hoy no tengo esa tentación o ese deseo de consumir, al contrario, siento rechazo. Pero esa adicción, aunque esté más debilitada y controlada, siempre está ahí. Está latente, no muerta. Es como una persona que ha dejado de fumar, que aunque llevo dos años sin coger un cigarro, un día puede despertarse y volver a recaer. 

Ahora, con tantas lecciones aprendidas, ¿piensas que lo mejor está por venir?

¿Sabes lo que pasa? Que cada vez aprendo más a centrarme en el presente. Estoy muy feliz, y creo que lo importante en la vida es centrarse en el ahora y mirar al futuro sabiendo que este siempre es más creativo que nosotros. Me interesa el presente, vivir el día a día. Nada más.