“Yo me he creado mi propia infraestructura en el mundo del teatro, escribo y actúo sola, y esa es una fórmula que me funciona, la que me da de comer”


by Ibai Barrenetxea


Antonia San Juan (Las Palmas, 1961) regresa a la gran pantalla con El hoyo, un thriller distópico que funciona a modo de fábula, una historia que refleja la lucha entre los que están arriba y quienes tienen debajo. El director bilbaíno Galder Gaztelu-Urrutia debuta en el largometraje con esta obra filmada íntegramente en la Villa que ha arrasado en el festival de Sitges, alzándose con los premios a Mejor Película, Dirección Novel, Efectos Especiales y el premio del Público.

Llevabas casi 12 años sin hacer cine, tras rechazar varias propuestas porque no te apetecían. ¿Qué sensación tienes tras volver a la gran pantalla después de tantos años?

Seamos sinceros, en estos 12 años no he tenido ninguna propuesta para hacer cine. Quedaría mejor que yo dijese que he recibido ofertas “por un tubo”, pero sería faltar a la verdad. Primero por la edad, a las mujeres nos ponen como objetos de deseo porque vivimos en una sociedad muy machista en la que tenemos que ser guapas y jóvenes, y a mí me faltan dos años para cumplir los 60.

He pasado por diferentes fases, desde que me la ofrece Carlos Juárez, el productor, que me la presenta como una película pequeña. Yo, como hace 12 años que no hago cine, tengo nostalgia y acepto la propuesta. Al leer el guión no entendía nada, leía mis frases y me preguntaba cómo hacer orgánico un lenguaje tan rebuscado, con tanto doble sentido. Pero después la hice con total entusiasmo y entrega, puesto que se daban todos los factores necesarios para ello: un productor que me quería, un director sereno y unos compañeros de trabajo maravillosos, entre los que se encuentra Iván Massagué, con el que ya había trabajado anteriormente. Después hubo otro paso, me llamaron y me dijeron que habíamos ganado Toronto, y claro, ganar ese festival es como ganar el de Cannes, y al llegar a Sitges ganamos cinco premios más. Yo la hice por sumar otra película a mi filmografía, pero 2018 ha supuesto un amanecer en mi vida, una vuelta a empezar.

Has dicho varias veces que tu relación con el cine es algo que va y viene, casi como un amante. ¿Ha cambiado en algo tu punto de vista tras el rotundo éxito de la obra?

El equipo de «El hoyo» junto al Director de Cultura del Ayuntamiento de Bilbao, Iñaki Lopez de Aguileta, y la Directora de ZINEBI 61, Vanesa Fernandez, en la premier llevada a cabo en la Alhondiga

No puedes hacerte idea de lo feliz que estoy; no soy una aséptica, porque todo lo vivo como si fuese la primera vez. Con 58 años tengo la sensación de que sigo sorprendiéndome en todos los aspectos, de que mi deseo sigue igual que cuando tenía 20 años. Pero soy precavida, esta película ha sido un éxito aunque, como decía Machado, espero otro milagro de la primavera. El hoyo ya lo ha sido, pero no por eso quiere decir que me vayan a llegar otras ofertas. Evidentemente, también tengo que conocer los lugares por los que me muevo, saber cuál es mi franja de edad, qué tipo de papeles puedo interpretar, aunque yo como actriz sea capaz de hacer de todo, desde la loca de Estela Reynolds a una narcotraficante, aunque nunca me haya metido una raya de coca. Ni espero ni dejo de esperar, yo me he creado mi propia infraestructura en el mundo del teatro, escribo y actúo sola, y esa es una fórmula que me funciona, la que me da de comer.

El filme gira en torno a la solidaridad y la empatía, mostrando el lado más salvaje y despiadado del ser humano de una forma en la que el componente gore es protagonista absoluto. ¿Qué resaltarías del trasfondo de la obra?

Yo creo que el gore y toda esa parte sangrienta es más un bien un envoltorio para que la obra no se convirtiese en un panfleto, de forma que el componente visual sirve para acompañar al mensaje que hay detrás. Si solo se hablase de solidaridad y empatía, quedaría como un discurso lanzado desde una tribuna, tras el cual uno se levanta y se marcha. La imagen sirve para acompañar al mensaje; yo siempre digo que mil palabras valen más que una imagen, y no al revés, podría contarte mi vida en mil palabras. De lo que se habla aquí es del individualismo y de cómo nos estamos encaminando hacia ello. Vemos que dos personas se están pegando y lo grabamos con el teléfono, estamos llegando a situaciones muy duras como seres humanos, al “quítate tú para ponerme yo”, nos estamos deshumanizando.

El hoyo se ha rodado íntegramente en Bilbao, un rodaje un tanto complicado debido a las características del decorado, una torre de catorce metros que os ha obligado a trabajar con arneses.  ¿Cómo has vivido todo este proceso creativo, con la dificultad añadida de que padeces de vértigo?

Ha sido fácil en cierto aspecto, no ha sido un rodaje “jodido” en el que tres bomberos te rocían de agua a las cinco de la mañana con un frío terrible mientras vas descalza y con un simple vestido. Que el argumento transcurra en una sola localización ha hecho que el rodaje haya sido muy teatral, es más, el guión estaba originalmente concebido para una obra de teatro, aunque posteriormente haya dado el salto a la gran pantalla. Al tratarse de un solo espacio fue fácil. Además, mi personaje no sufre tanto como el de Iván Massagué; es más aséptico, por lo que no ha sido tan complicado en ese sentido. En cuanto al trabajo actoral, tengo una cualidad que para mí es muy positiva, entro muy fácilmente en la convención, una vez me he aprendido el guión actuar se convierte en un juego, al igual que en el teatro.

A pesar de haber sido producida por TVE y Euskal Telebista, Netflix ha comprado los derechos para exhibirla en su plataforma. ¿Crees que es una oportunidad para la difusión del cine español a nivel internacional?

Que esta película se estrene a nivel mundial puede abrirme las puertas a otros trabajos, que en mi caso puede compararse a cuando rodé Todo sobre mi madre, por la exposición internacional que tiene Pedro Almodóvar.