Supercopa a toque de trompeta

Este contenido forma parte del número 1053 de La Ría del Ocio, publicado el 21 de enero de 2021


El Athletic ganó con merecimiento el título a los más poderosos


Los leones actuaron como tales con ambición, valentía, fe, presión, velocidad en las transiciones, juego más variado, relevos oportunos y acierto en ataque y en defensa


Arturo Trueba

Hay frases que se han utilizado mucho como aquella de que el fútbol es un estado de ánimo. Efectivamente, a veces sí. Pero no sólo, lógicamente. Muchos aficionados del Athletic se mostraban expectantes con el nuevo Athletic de Marcelino ante la Supercopa. El entrenador asturiano había debutado frente al Barça con buenas sensaciones en cuanto a juego y ataque, pero dio la sensación de endeblez en defensa. Unos días más tarde la cosa cambió. El técnico pudo tener más días para familiarizarse con el equipo gracias a Filomena, esa borrasca que tiñó de blanco Madrid e impidió el partido de Liga frente al Atlético. Así, llegó la semifinal contra el Real Madrid, al que los rojiblancos doblegaron con justicia, y con Raúl como protagonista rehabilitado. Medio trabajo estaba hecho. Tocaba de nuevo una final contra la bestia negra Barcelona, que se había llevado de calle las finales anteriores contra el Athletic. Pero esta vez, la afición albergaba más esperanzas por las sensaciones del equipo. Algo que percibió un Barcelona temeroso en el primer tiempo y que, a pesar de que lo intentó en el segundo tiempo y la prórroga, sucumbió ante unos leones que actuaron como tales desde el primer minuto. Decantaron la final a golpe de la trompeta de Villalibre, las escapadas y a cierto de Williams, la calidad de Muniain y las aportaciones de todos los demás. Justos campeones que hicieron perder los nervios a Messi, expulsado por primera vez en su carrera.

LA INFLUENCIA DE MARCELINO

Todos los jugadores parecían mejores. Marcelino habrá tenido algo que ver. El juego del Athletic fue mucho más dinámico en la Supercopa que lo que había ido desplegando en los últimos tiempos, cuando era mucho más previsible y encorsetado. La fórmula: presión arriba, transiciones rápidas y definición. El trabajo defensivo ya venía de serie con Gaizka Garitano, un técnico al que recordaron en el triunfo tanto el presidente Aitor Elizegi, el entrenador Marcelino y los jugadores. Un buen detalle.

AMBICIÓN

El equipo demostró que la ambición es una condición imprescindible para alcanzar el éxito. Fueron competitivos porque creyeron que era posible alcanzar el éxito y pusieron todos los medios para ello.

VALENTÍA

El planteamiento fue valiente, algo que se percibió desde la línea de medios especialmente. Se minimizó el pase atrás por sistema. Se filtraron más balones, también por el centro, no solo por las bandas. Sorprendió la actitud y prestaciones de Balenziaga, quien rindió al máximo.

DESMARCOS

Es digno de estudio la capacidad física y de desmarque que tiene De Marcos. Su entrega, visión colectiva y ofrecimientos al hueco facilitan mucho la elaboración del juego y la posibilidad de generar situaciones de peligro. En la final tuvo el premio de un gol.

Athletic – Getafe 25/01 21:00
Alcoyano – Athletic  28/01 21:00
Barcelona – Athletic 31/01 21:00
Athletic  – Valencia 07/02 16:15