Segundas partes fueron buenas

Los habituales a la catedral se han acostumbrado a la emoción, o al menos a la incertidumbre del marcador. Lo bueno es que normalmente la película tiene final feliz. El bueno casi siempre gana. Se entiende que el bueno de la película es el Athletic, aunque a veces su juego sea bastante malo, especialmente en los primeros tiempos. Muchas veces los aficionados han visto perplejos como deambulaban por el campo los llamados leones al principio de los encuentros. Sin dominio, a falta de huecos, sin desmarques, ni profundidad y con unas bandas que apenas llegan a las líneas de fondo y con unos centros imprecisos.

Sorprende que en poco tiempo se haya diluido tanto el juego típico rojiblanco hasta convertir a cualquier equipo meritorio en un peligroso rival, con vertiginosos contraataques y ocasiones claras, que terminan muchas veces en gol. Pero se aparece San Mamés y, a la vuelta del descanso, el equipo parece recuperar parte de sus señas de identidad hasta alzarse con el triunfo. Esa es la historia en casa, la de fuera sólo es comparable con esos primeros tiempos sin alma.

 

Razones del bajón de juego

No se sabe bien si el bajón de juego tiene que ver con una planificación pensada en guardar las mejores prestaciones para la segunda parte de la campaña, como en temporadas anteriores. Pero cabe la duda sobre que los efectos de la acumulación de lesiones, baja formas, envejecimiento de unos, bisoñez de otros, fiasco de las cesiones y ausencia de fichajes hayan minado de forma determinante a un club que parecía llamado a metas más altas por campo, cantera, presupuesto, entrenadores y filosofía. Sí, una filosofía singular y ambiciosa, valiente, decidida, emprendedora, abierta, contagiosa y envidiable, como la que se desarrolló durante más de un siglo a base de éxitos, que permita un plus competitivo por la capacidad de identificación y compromiso de los jugadores. No, una filosofía autocomplaciente, ombliguera, temerosa, defensiva, fiscalizadora y conformista.

 

¿Un club simpático?

Más allá de méritos, deméritos, avances en las competiciones o de la barcelonitis padecida. Incluso por encima de las todavía vigentes posibilidades de avanzar en Europa y en la Liga, hasta finalizar donde le corresponde a la entidad: asegurar presencia europea en la temporada siguiente. Independientemente de que el juego y los resultados mejoren, hay algunas situaciones preocupantes. El nuevo San Mamés, a pesar de contar con una acústica privilegiada, es un estadio silencioso, salvo en contadas ocasiones. El espacio de la cantera se ha reducido notablemente: sin Gipuzkoa ni Alava, con sólo una pequeña parte de Navarra, y con una porción de Bizkaia amenazada por un Eibar saneado en busca de caladeros. ¡Quién lo ha visto y quién lo ve! Pero es que además, ha crecido la antipatía hacia el Athletic en esos territorios donde el Athletic se debe surtir. Por otra parte, tampoco parece que sea el club predilecto de diversos estamentos del mundo del fútbol. Debería ser un club mucho más valorado por su excepcional singularidad. Para hacérselo mirar.

 

16/02 – Athletic – Apoel (21:05h) EL

19/02 – Valencia – Athletic (16:15h)

23/02 – Apoel – Athletic (16:15h) EL

26/02 – Athletic – Granada (18:30h)

02/03 – Sevilla – Athletic (21:30h)

05/03 – Athletic – Málaga (20.45h)

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