Segovia, ‘lo tiene todo’

Segovia ofrece una gran variedad de recursos en toda la provincia para viajeros románticos pero para disfrutar también en familia. Turismo rural, de naturaleza, cultural, monumental, gastronomía y un amplio programa de actividades al aire libre, más de 300 eventos y festividades populares. Tres Parques Naturales, una Reserva de la Biosfera y un Parque Nacional. 209 municipios preparados para recibir a los visitantes y enseñar su arquitectura y patrimonio monumental.

Destacan por su encanto las Villas Medievales como Pedraza, Maderuelo, Ayllón, Sepúlveda y la ciudad de Segovia, Patrimonio de la Humanidad, con su Acueducto pero también por el Alcázar, la catedral y 20 templos románicos; las panorámicas de los pueblos rojos y negros de Riaza, el Parque Natural de las Hoces del Duratón, los castillos de Cuéllar o Coca, el Palacio de Riofrío y La Granja de San Ildefonso, con su palacio, fuentes y su Real Fábrica de Cristales.

La gastronomía y el enoturismo es uno de los mayores atractivos para los visitantes. La cocina tradicional, y la de autor, es protagonista gracias a los judiones del Carracillo, los garbanzos de Valseca, setas, aves, el chorizo de Cantimpalo, el ponche segoviano, pero especialmente los asados de cochinillo, sobre todo en la capital, y de la denominada Costa Cordero en los pueblos. Para beber, los blancos de Rueda y los tintos de Ribera de Duero, así como el famoso Anís La Castellana.

Entre las actividades de turismo activo se puede hasta volar en globo con su estrella Michelin y practicar parapente, ala delta, piragüismo, esquí, senderismo, escalada, espeleología y tirolina.

Los niños, y mayores, cuentan con el festival de títeres de la capital que se celebra en teatros y al aire libre en calles o patios, Titirimundi. Destacan en julio los eventos también el Festival Internacional Noches Mágicas de La Granja y los Conciertos de las Velas de Pedraza, donde se ha celebrado con éxito el I Torneo de Combate Medieval.

 

 

 

Receta: Cochinillo asado

Seleccionamos un buen cochinillo que no supere las tres semanas y pese unos cuatro kilos. Se abre el cochinillo sin romper la piel. Se coloca de espaldas en una cazuela o asador sobre unas tablillas, echamos un poco de agua, sazonamos por dentro y metemos al horno a 200ºC. Pasadas dos horas añadimos agua a la cazuela y si ha cogido color le damos la vuelta cuando haya cogido color. Ya con el lomo hacia arriba se picotea la piel cuidadosamente. Se trincha con un plato en presencia de los comensales.

 

 

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