La luz al final del túnel

Este contenido forma parte del número 1050 de La Ría del Ocio, publicado el 19 de noviembre de 2020


Arturo Trueba

Cuando resultaba realmente complicado rellenar en nuestra revista la sección de las mareas de la ría, porque sólo encontrábamos temas para las bajamares y muy pocos para las pleamares, llegan una cascada de noticias que alimentan las esperanzas. Desde el otro lado del charco, justo al de unos días de la derrota en las urnas de Trump, un personaje estelar de los programas de humor (aunque sus bravatas den pavor), se anuncian la próxima llegada de las vacunas, gracias a los laboratorios Pfizer (nombre de difícil pronunciación) y Moderna. Con una eficacia superior al 90%, y con la posibilidad de distribución de muchos millones de dosis en poco tiempo, la población empieza a ver la luz al final del túnel. Aunque sea aún un túnel demasiado largo y que la normalidad, según uno de los exitosos científicos, no se alcanzará hasta el otoño del 2021, ya han visto las Bolsas suficientes motivos para pegar varios subidones hasta colocarse casi en niveles previos a la crisis sanitaria. Con todas las salvedades, y la prudencia que debemos tener tras la penosa experiencia que vive el mundo entero, llega el momento de ejercer el derecho de ser optimistas, aunque sea moderadamente.
En la ría del ocio, ya lo hemos dicho más veces, nos gusta ver la botella medio llena. No nos gusta el ventajismo de los cenizos, ese ya lo dije cuando algo sale mal. Los agoreros se recrean en lo negativo. Los ‘negativez’ sacan las pegas a los éxitos. Se apuntan al yo tenía razón cuando alguien tropieza, que suele ser quien lo intenta, pero ya sabemos que nadie ni nada es perfecto. Viviremos todavía un tiempo de incertidumbre, de dramas personales y de complicaciones profesionales para hosteleros, comerciantes, trabajadores, empresas, deportistas… Pero ya se nos anuncia una salida, no exenta de nubarrones y de futuras amenazas, en un mundo que está aprendiendo a marchas forzadas a prepararse mucho mejor, a destinar muchos más recursos a la sanidad, la ciencia, la educación, a la industria propia… y ayudas cuando se necesitan.