Historia, tradición y paisajes de postal

Por Susana Tobarra 

Parece que el buen tiempo se acerca de nuevo, así que, habrá que aprovechar y organizar un plan para disfrutar del sol y las buenas temperaturas. Así que en esta ocasión nos acercaremos a la costa vizcaína, a los municipios del Plentzia y Gorliz. No es necesario que hable de sus playas, de sobra conocidas, con un paisaje digno de postal. Además de pasar un buen rato en estos deliciosos arenales tenemos mucho más que ver y disfrutar en estas localidades.

 

Empezaremos visitando Plentzia, donde descubriremos sus estrechas callejuelas que conservan el encanto de los lugares históricos. Aquí las antiguas casas de marinos se mezclan con palacetes en una estampa idílica. Uno de los edificios más emblemáticos es el antiguo consistorio, reconvertido en museo, una espectacular construcción de piedra de sillería. La iglesia de Santa María Magdalena domina el casco antiguo con su torre de aspecto sólido, ya que a su función original de campanario, se le sumaba la de defensa de la villa. No podemos dejar de visitar la torre de los Múgica-Butrón y el portal-arco de Santiago, la pequeña parte de la muralla que rodeaba el casco antiguo de Plentzia que todavía se conserva.

Terminaremos la excursión con una original propuesta, saborear los caldos de la crianza marina en la primera bodega submarina-arrecife artificial del mundo. Durante entre 2 y 3 horas conoceremos el proyecto “Crusoe Treasure”, visualizando la bodega mediante un sistema de audiovisuales, una salida en barco a la idílica bahía de Plentzia, hasta donde se ubica la bodega submarina y una cata comentada junto a una degustación de pintxos vascos. Más informaciónunderwaterwine.com.

Tras esta completa escapada por Plentzia, nos toca un paseo hasta el faro, por alguno de los rincones más bonitos de su vecina Gorliz. Partiremos por el paseo que discurre junta a la playa donde podemos observar su Hospital, antiguo Sanatorio Marino construido a principios del siglo XX. Fue el primer edificio del Estado construido en su totalidad con hormigón armado. Sus colores claros y singular fachada, inspirada en los edificios que había en la época en la ciudad francesa Pas de Calais, lo convierten en un edificio fácilmente reconocible. En Astondo, mirando a la bahía y al hospital, está la estatua del Dr. Areilza, impulsor del Sanatorio. También en Astondo se puede contemplar un fenómeno de alto valor geológico: las dunas petrificadas, un conjunto de acumulaciones arenosas eólicas de 6.000 años de antigüedad, y que son ejemplos únicos en la costa vasca.

Siguiendo nuestro camino hacia el faro nos encontraremos con las ruinas del fortín de Askorriaga, popularmente conocido como “El Castillito Roto”, ubicado en la punta de Uztrikotze. Este fortín se construyó en el siglo XVIII para prevenir un posible ataque de las naves inglesas presentes en el Golfo de Bizkaia.

Próximos a nuestro destino, comprobaremos que toda la ladera está horadada por tres antiguas baterías de costa conectadas entre sí, uno de los numerosos vestigios de la Guerra Civil. En la última plataforma se pueden ver los restos de un pesado cañón. Merece la pena darse una vuelta y sacar unas fotos a estos Bunkers.

 

Y finalmente llegamos hasta el faro, el icono más conocido del municipio, se construyó en 1990 en los acantilados a 165 metros de altura sobre el mar. Aquí, en lo alto del cabo Billano, se levanta una torre de 21 metros de altura, siendo el faro más alto de la cornisa cantábrica. Las vistas sobre el mar son magníficas.

Desde Donosti a Vitoria

 

En el anterior número de La Ría del Ocio, nos quedamos tomando unos pintxos en Donosti. Pues este va a ser hoy nuestro punto de partida para una bonita escapada que nos llevará, recorriendo preciosos pueblos hasta la capital Vitoria-Gasteiz. Comenzaremos la aventura en Astigarraga, conocida por ser la capital de la sidra, por lo que sobra decir, que tenemos que acudir a alguno de los establecimientos donde se elabora la sidra y que han adquirido una gran popularidad. Nuestra siguiente parada es Tolosa, una villa de gran importancia histórica, que mira con orgullo a su pasado y que, a la vez, ha sabido adecuarse a los nuevos tiempos. La antigua capital de Gipuzkoa fue un lugar de paso importante en la ruta comercial que comunicaba Navarra con los pueblos del Cantábrico y, durante siglos, se benefició de numerosos privilegios. De aquel glorioso pasado ha heredado un valioso casco histórico jalonado por edificios y monumentos de diversos estilos.

Seguimos nuestro recorrido por Ordizia, muy conocida por su mercado semanal, está situada en el interior de Gipuzkoa, con la inconfundible silueta del monte Txindoki como telón de fondo. Esta hermosa villa cuenta con muchos atractivos especialmente, merece la pena visitar su casco histórico, declarado conjunto histórico-monumental, jalonado por notables edificios. Y con lo que nos gusta el queso, es visita obligada Idiazabal, conocida por estos afamados y deliciosos productos lácteos.  Se sitúa al sur del la provincia, en un entorno natural de excepción, entre las sierras de Aralar y Aizkorri. En este mismo marco nos encontramos con Segura, Villa medieval fundada a mediados del siglo XIII. Hoy en día su casco histórico, declarado conjunto monumental, mantiene todo el encanto de la Edad Media.

Antes de terminar nuestro recorrido en la ciudad verde de Vitoria, no podemos dejar de acercarnos hasta Oñati,  la villa más monumental de Gipuzkoa y una de las localidades más bellas de Euskadi. Las abruptas pendientes que rodean el municipio esconden un excepcional casco histórico, jalonado por notables edificios, palacios e iglesias de gran valor arquitectónico.