«Es una novela de acción para la reflexión sobre la emigración y la brecha entre Oriente y Occidente»

Arturo Trueba

‘De ninguna parte’, Plaza Janés (2021)

Julia Navarro reflexiona en su última novela sobre el desarraigo y la búsqueda de identidad, así como el papel de los medios de comunicación. Los dos protagonistas viven un conflicto permanente en uno de los enclaves del terrorismo islámico en Occidente. La autora de Dime quién soy, La hermandad de la Sábana Santa o Historia de un canalla ha cautivado a millones de lectores con sus novelas anteriores publicadas en treinta países. De su novela Dime quién soy se ha hecho una ambiciosa producción de una serie.

¿Es una novela sobre lo predestinadas que están muchas personas por su origen…?

No. Yo creo que el hombre es libre y que, por tanto, la última palabra la tiene el. Y que hay personas que en las mismas circunstancias no tienen la misma respuesta. Pero sí es una reflexión sobre que evidentemente las circunstancias son una especie de mochila que todos llevamos a la espalda y, a veces, esas piedras con las que va cargada la mochila pesan. Pero eso no significa que ese peso nos impida tomar la decisión correcta.

¿Qué papel han tenido la creación del Estado de Israel, el conflicto con Palestina y la invasión de Irak?

En este libro nada. Este libro va de la brecha de Oriente y Occidente, va del terrorismo islámico en Europa. Tiene que ver con la emigración y la dificultad de adaptación a las costumbres. Esta novela parte de un comando israelita (en el que participa Jacob) que está buscando a un terrorista que se refugia en una casa en un campo de refugiados en el sur del Líbano. Es uno de los jefes de la Yihad islámica. Van a buscarle, hay un tiroteo, mueren los que le dan cobijo y a partir de ahí se desarrolla la trama porque sobreviven los hijos de la familia donde se refugia el terrorista. Un adolescente (Abir) termina viviendo junto a su hermano menor en la casa de sus tíos en un barrio periférico de París y que tiene que vivir con la dualidad de dos modelos de vida distintos: el de la casa de sus tíos, que es una familia rigorista y fanatizada desde el punto de vista religiosos, y la sociedad francesa que es una sociedad laica, de libertades. Y vivir en esa dualidad no le resulta fácil de gestionar, ni a él ni a otras tantas personas.

¿La emigración ha sido tan traumática como para ser la causa de un terrorismo?

Es una novela de acción para la reflexión. Yo intento plantear porqué el auge del terrorismo de raíz islámica en Europa, porqué esa brecha entre Oriente y Occidente. El segundo elemento de la novela: el desarraigo, el problema de esas personas que vienen a vivir entre nosotros, sobre todo las segundas generaciones que se sienten especialmente desarraigadas porque tiene que vivir acaballo entre dos sociedades distintas, y el conflicto que se plantea. En tercer lugar, sobre el papel de los medios de comunicación. Esa es la función de la novela: reflexionar sobre esas tres cosas. No doy respuestas, hago preguntas a través de los personajes y son los lectores los que tendrán su criterio al respecto. En las últimas décadas, Europa se ha visto sacudida por el terrorismo de raíz islámica, con los atentados en Madrid, Londres, París, Bruselas, Berlín… Hace unos días, en los periódicos venía otro atentado en Cannes de un islamista contra un gendarme. ¿Por qué sucede? Yo planteo esa pregunta. Y qué podemos hacer para acortar la brecha que hay entre oriente y occidente. La historia de la humanidad es la historia de las migraciones. El hombre cuando ha estado en un lugar en el que no podía seguir viviendo por el motivo que fuera se ha marchado en busca de un lugar mejor. No es un fenómeno nuevo, pero ahora es más continuo y se nos hace más presente porque vivimos en una sociedad globalizada. Hay millones de personas que están huyendo en las últimas décadas de guerras, de violencia y de miseria. La guerra de Irak, la guerra de Siria, toda la miseria que hay en el cuerno de África. Todas esas personas tienen derecho a una vida mejor en otro lugar. En estos momentos estamos viviendo lo que pasa en la frontera entre Polonia y Bielorrusia. Hay muchísimos sirios que intentan llegar a Europa para pedir asilo porque están huyendo de un infierno. Ese es un problema al que la Unión Europea tiene que mirar de frente y tiene que intentar dar una respuesta. Me parece vergonzoso que en el corazón de Europa haya campos de refugiados y que no se trate con la dignidad que merece. Hay un choque de costumbres, no de culturas, ya que la cultura es la música, la literatura y cualquier expresión artística. Es un choque de códigos de entender la vida y de manejarse por ella, que son distintos en oriente y occidente. Yo creo mucho en el espacio público, en el que todos nos debemos desenvolver, con los derechos y obligaciones, extensibles a quienes vienen a vivir entre nosotros.

¿Es tan fuerte ese choque costumbres…?

Especialmente para la segunda generación, que ha nacido en occidente pero que tienen esa dualidad, los valores que les inculcan en casa y, por otra parte, las costumbres y valores que tiene la sociedad a la que llegan.

Sin embargo, varios de tus protagonistas son gente bien asentada y situada, que ha emigrado y es de segunda generación, ¿no?

Yo estoy siguiendo con mucho interés el juicio a los que atentaron en la sala de fiestas Bataclan. Y uno de los asaltantes decía “no tengo nada en contra de los que estaban en la sala de fiestas, este es un ataque contra Francia, contra los valores que representa, una sociedad que no cree en Dios”. Explicaba que él se había criado entre París y Bruselas, que su padre tenía un trabajo, que se habían ganado bien la vida, que había ido al colegio, había crecido sin grandes problemas… pero en qué momento se produce el clic en el que se radicaliza. Cuando leía ese texto pensé que se había escapado de las páginas de mi libro. Viven una dualidad, a veces una falta de oportunidades y, sobre todo, sienten la mirada de los otros que le hace sentirse diferentes.

¿Por qué se ha desarrollado tanto fanatismo en plena revolución tecnológica, que ellos utilizan?

A veces es muy fácil fanatizar. ¿Por qué la gente se convierte en terrorista y mata? Porque alguien les convence que están luchando por una idea superior que justifica todo lo que puedan hacer.

En tu libro partes de una situación muy concreta, no de una idea, que un chaval ve como matan a sus padres…

Pero cómo en ese momento cambia su vida. Ese chaval llega a Francia y quiere ser como los otros chicos franceses, pero el esta recibiendo por parte de sus tíos una educación que va en dirección contraria. Estamos aquí, estamos trabajando, pero esta sociedad no nos gusta porque tiene unos valores que no compartimos. Le mandan a Afganistán para que se convierta en un terrorista, le fanatizan y le llevan por un camino del que no encuentra la manera de salir. Eso no significa que todas las personas que nacen en un campo de refugiados se conviertan en terroristas, ni que todos los que vengan aquí no tengan la capacidad de adaptarse. A otros les cuesta más, pero lo que la cuestión es porqué les pasa, qué podemos hacer para que eso no suceda.

¿Ha habido una involución en el papel de la mujer en estos países?

No ha habido una involución, es que el papel de la mujer es el que era: cero. Las mujeres son transparentes, como fantasmas… En Afganistán, que había un rayo de esperanza con la presencia de occidente, supuso que muchas pudieran ir a la escuela y trabajar, ir a la universidad… se ha cortado de raíz con la llegada de los talibanes. Y occidente tiene una responsabilidad enorme, la forma vergonzosa con que Estados Unidos, y sus aliados, ha abandonado Afganistán me resulta inconcebible… ¿para qué han estado 20 años?

¿Con tu experiencia qué explicación crees que tiene?

La política. En un momento determinado las potencias creen que les interesa estar en un determinado sitio y entonces se inventan grandes palabras para justificar su presencia, y luego se inventan otras para justificar su marcha. Por los talibanes iban a Afganistán y ahora han permitido que los talibanes llegaran a Kabul sin que pegaran un tiro y parecía que iban de excursión. Les dijeron pasen ustedes. 20 años después ya no les interesa Afganistán de forma geoestratégica. ¡Ahí os quedáis! No se puede entrar en los países como si fuera el patio de tu casa, y ahora dejo el patio y lo dejo peor de lo que me lo encontré.

¿Tienes tres mujeres con características muy marcadas, la frívola occidental, la díscola emigrante y la sumisa madre de familia?

No creo que sea una frívola occidental. Creo que Marion es un personaje que también se está intentando construir a ella misma, están intentando también saber quien es, y sobre todo llevar a cabo sus sueños y ambiciones. Refleja la imagen de tantas chicas del mundo occidental, del que las mujeres somos dueñas de nuestra propia vida. Hace uso de su libertad. Y Noura es una joven que vive en la dualidad: su familia y sus valores y, por otra parte, cómo son las chicas en el liceo… llevan minifalda, se pueden pintar, pueden tener un novio o veintisiete, y no pasa nada. Y si salen de la mano del compañero de clase a nadie le escandaliza. Paga un precio muy grande por su libertad, el de sentirse excluida de su comunidad, de ser una extranjera dentro de su propia familia. Y luego, el personaje de Fátima, que es un personaje al que le tengo especial afecto, es el de una mujer consciente de que le sociedad en la que vive es diferente y que ofrece a las mujeres una posibilidad de libertad que ella no ha tenido, ni va a reclamar porque ella está acostumbrada a ver, oír y callar, pero que entiende que su hija sí quiere hacer uso de esa libertad. Es la mano que siempre va a estar tendida. Fátima nunca se quitará el hiyad, nunca desobedecerá a su marido, irá tapada del cuello a los pies, pero entiende esa pulsión por la libertad de su hija.

¿Cuál ha sido y cuál debe ser el papel de los medios de comunicación?

Creo que el de no hacer de la información un espectáculo. En los últimos tiempos los paradigmas de nuestra sociedad han ido cambiando a través de las nuevas tecnologías y hay un afán de infantilizar y manipular a la sociedad a través del entretenimiento continuo. Así no piensa. Los medios de comunicación están participando en confundir información con entretenimiento. Esa frontera nunca se debería haber roto, y pongo el ejemplo estos días del volcán de La Palma. Cuando te sientas delante de televisión no sabes si estás viendo una tragedia o una película. Y el colmo es que hay gente que se coge un avión para ir a ver las erupciones del volcán en vivo y en directo, como la lava se lleva las casas, mata a los animales, ponen en peligro a la gente… pero bueno qué tipo de sociedad.

Bueno, ya hubo una ministra que metió la pata con esto

Si hubiese tenido mínimamente vergüenza hubiera dimitido. En un país normal un ministro que dice esa frivolidad ante una tragedia tendría que haberse marchado. Pero aquí no pasa nada. Tenemos una sociedad cada vez más infantil, pero como ya hemos eliminado esa frontera entre información y entretenimiento…

¿Qué esperas de esta novela? ¿Es más reflexión que entretenimiento, o viceversa? Y por último ¿con el ritmo trepidante de la novela y sus diversas localizaciones puede dar lugar a una adaptación cinematográfica o serie? Aunque ya se que no te gusta

Es una novela de acción para la reflexión. No digo a los lectores lo que deben pensar. Les trato con respeto. No escribo pensando a la tele ni en el cine. Si hiciera esto estaría traicionándome a mi misma y a los lectores. Si mi sueño es que mis historias se llevaran a la pantalla en vez de escribir novelas haría un curso de guionista. No tengo esa ambición. Escribir me permite ir pensando, ir madurando las ideas. Los lenguajes son distintos.

No te negarías, ¿entonces?

Hombre; no diré que de esta agua no beberé, no depende de mi sino de la editorial, que son quienes tienen los derechos audiovisuales. Pero ese no es el objetivo.

¿Ves futuro a ese contraste de costumbres?

Debemos buscarle un futuro. Tenemos que acostumbrarnos a vivir los unos con los otros ya buscar un espacio común a todos de derechos y deberes. Y si encontramos ese espacio público en una sociedad democrática que se rige por unas reglas en las que todos hemos estado de acuerdo. Eso nos compromete a todos.

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