«Es muy fácil juzgar, categorizar y deshumanizar a los demás»

Una peluquería es el sitio en el que transcurre la segunda novela, ‘Donde Wenling’, de la periodista y escritora catalana Gemma Ruiz Palà. Una novela de ficción con la que muestra lo fácil que es juzgar a lo desconocido, sobre todo si estás en un entorno idóneo para que las confidencias más oscuras salgan a la luz.

Maitane Muruaga

No es muy común entre los escritores firmar con los dos apellidos, ¿por qué lo has hecho?

Yo soy periodista en la televisión de Catalunya y he estado 20 años haciendo crónicas culturales. Lo hacía con nombre y con el primer apellido, el de mi padre. Desde hace unos años, mis compañeras, sobre todo de la sección de sociedad, estan poniendo el apellido de la madre también. Así que decidí hacerlo yo también

Además, estoy convencida de que tenemos que acabar con la hegemonía que nos ha explicado la vida y la historia desde un punto de vista masculino. Se puede empezar por un movimiento simbólico como es poner el apellido de la madre. Todo suma a favor de este cambio que es urgente y que muchas estamos luchando para que se produzca.

 

‘Donde Wenling’ y tu primer libro ‘Argelagues’ tienen una historia muy similar. Los dos cuentan una historia de mujeres llegadas de aquí y de allí buscando una vida mejor. ¿En qué dirías que se diferencian?

La diferencia entre los dos libros sería la ubicación. La primera historia estaría situada en las fábricas textiles catalanas durante la guerra civil y la postguerra. ‘Arguelagues’ está contada desde el punto de vista de las mujeres de clases populares, normalmente mujeres del campo, tanto catalanas como venidas de otras partes del mundo. ‘Donde Wenling’, además de ser más contemporánea, va a buscar los personajes desenfocados de las películas o los que están allí en el fondo, sin luz, sin foco y que no cuentan para las grandes historias épicas que siempre han priorizado los espacios masculinizados. La historia se cuenta desde un sitio modesto, un salón de peluquería y de manicura de un barrio como el de Gracia de Barcelona, por el que pasa mucha gente, se cuentan confidencias y en el que es muy fácil juzgar, categorizar y deshumanizar a los demás. Eso es lo que busca el libro. Visibilizar esa falta de empatía que tenemos con la gente que tenemos tan próxima como son nuestros vecinos.

 

Siendo periodista, ‘Donde Wenling’ tendrá un trabajo documental detrás. ¿Dirías que le novela se ciñe 100% a la realidad?

Yo me baso siempre en la observación, pero luego a mí me gusta fabular y crear personajes que tengan gracia u otros que sean más odiosos. Eso es divertido porque tienes el poder de hacer decir a quien quieras lo que quieras y eso engancha mucho. pero siempre parto de realidades.

 

¿Por qué poner como escenario principal una peluquería?

Como he comentado antes, las historias normalmente las han contado los hombres blancos privilegiados, ricos, europeos. Entonces, como es lógico, tienen la hegemonía de decidir qué relatos se imponen, qué sitios se mitifican y cuáles no. Así, me pregunté por qué una novela no podía situarse en una peluquería, un sitio muy agradecido de poder situar una ficción y por el que pasa gente de diverso perfil ya que es un sitio de encuentro.

Estamos en este momento de resignificar los espacios conforme los diferentes perfiles que vamos teniendo voz y voto en la creación de contenidos. Somos muchas las autoras que estamos buscando otras historias que nos faltan o que nosotras creemos que faltan para completar la vida y el mundo. También por preguntarse por las construcciones de la propia feminidad, por qué nos pintamos las uñas, por qué pasan estas cosas en el mundo que de repente no mires a la cara de alguien que te está haciendo las uñas.

 

¿Crees que en estos tiempos tan convulsos son necesarios libros como los tuyos para que la población sea un poco más respetuosa, no solo con las personas extranjeras sino también con las personas de su alrededor?

Ojalá hubiera más gente que lo pensara. Tengo una bonita experiencia y es que en los clubs de lectura del primer libro, por las bibliotecas públicas catalanas, siempre me preguntaban de qué iba el segundo libro. Yo siempre les decía con total sinceridad que no les iba a gustar tanto, porque a lo mejor no mostraba un retrato muy bonito de cómo somos. Que nos pensamos los catalanes que somos super acogedores, los más guays y que no hay nada de racismo. No hombre no. Black Lives Matter es super fácil de defender porque el racismo lo identificamos al otro lado del Atlántico, pero en nuestra sociedad también lo hay.

Ahora estoy haciendo club de lectura de ‘Donde Wenling’ y la gente me dice que sí que les ha gustado y que les está haciendo pensar que nunca le han preguntado de dónde es a la chica que les pone los cortados por la mañana, por ejemplo. Y eso me para el corazón. Aunque el destino de muchos libros es pasar desapercibido, si los lectores te dicen esas cosas piensas un poco en que has cumplido la misión. Que a través de la emoción y de la empatía con los personajes puedan cambiar la mirada en su día a día es gratificante.

 

Para finalizar, es llamativo los agradecimientos están en chino. ¿Cuál es su significado?

Detrás de todo este libro también hay una amistad real que me sirvió como base. Se trata de una chica de mi edad que vino de China y que vive en Barcelona. Ella me ha dado muchas pistas y mucha inspiración, además de compartir conmigo muchas historias que han revertido en el libro. Cuando se lo conté, me dijo que ella sería incapaz de leer el libro en castellano o en catalán porque no tiene suficiente vocabulario, pero que sus hijos se lo podrían contar y leer cuando fuesen mayores. Me quedé con esto que me dijo y decidí escribir algo que solo ella pudiese leer. Por ese motivo, en los agradecimientos puse su nombre y su apellido y le di las gracias por dejarme aprender tanto.