‘En los años 90 quizás existía una idea más tradicional del amor’

Maitane Muruaga

Sara Barquinero, joven zaragozana de 27 años, es conocida por algunos autores como la revelación literaria presenta su primera novela Estaré sola y sin fiesta (Lumen, 2021). Un libro que surge del hallazgo de un diario en un contenedor de “una zona de Zaragoza con casas destrozadas” y donde la autora cree que “la gente ha llevado una muy mala vida”. En esta novela se unen las relaciones románticas, la soledad y la memoria

Estaré sola y sin fiesta. ¿Cuál es el argumento y a qué se debe el título?

El argumento de la novela es la historia de un diario escrito por una mujer en los años 90 que se encuentra en la basura. En ese diario, la mujer de los 90, que se llamaba Yna, contaba su obsesión amorosa por un hombre que se llamaba Alejandro y que nunca la llamaba de vuelta. Y su diario, de hecho, empieza con una fiesta de cumpleaños. Ella va a cumplir 32 años al día siguiente y cuando está pensando en si Alejandro irá o no decide que estará sola y sin fiesta. Y luego, efectivamente, no va Alejandro ni va nadie a su fiesta. Así empieza el diario.

Para algunos autores eres conocida como la revelación literaria. ¿Cómo te sientes al saber que te identifican así?

La verdad es que un poco abrumada. Por una parte, genial. Muy contenta. Siempre he querido escribir y es un sueño, pero por otra, según qué cosas me dicen me da vergüenza o me siento descubierta. Supongo que ya me acostumbraré, pero bueno, en resumen: feliz.

En una de tus últimas entrevistas mencionas que la idea del libro se te ocurrió gracias a un diario personal que te encontraste en la calle. ¿Cómo fue esa anécdota? ¿Cuánto tiene de real y cuanto de ficción?

El libro se basa en un documento real, pero lo que pasa a partir de ahí, todo es ficción. Es decir, nadie que se lea la novela debe pensar que yo he estado buscando y encontrando a la persona. Solo es verídico el documento, lo demás es todo ficción.

El diario estaba tirado en un contenedor de una zona de Zaragoza que tiene unas casas destrozadas. Yo creo que ahí la gente ha llevado una muy mala vida porque todo es un desastre.

Se trata de un diario escrito en los años 90. ¿Se puede apreciar la diferencia de pensamiento o la forma de pensar y vivir de una joven de esa época y la actual? ¿Qué diferencias has podido apreciar?

Sí, yo creo que en lo que se puede apreciar es en lo relacionado con las relaciones románticas. Porque pocas personas conocemos hoy en día que después de pasar una única noche, además en Nochevieja, se enamoren de un hombre y le dediquen meses y meses entradas de diario. Yo creo que eso ahora, para bien o para mal, no pasa.

Gracias a la lectura y análisis del diario se puede apreciar como en los años 90 quizás existía una idea más tradicional del amor y una idea más relacionada con el encuentro para toda la vida, que es algo que la protagonista de la novela no se siente identificada, y yo creo que casi ninguna mujer de mi generación vive así las relaciones románticas.

Estaré sola y si fiesta no es tu primera novela. ¿Qué diferencia tiene con las anteriores?

Lo único que tengo publicado antes es una especie de novelita corta o una obra de teatro. Es decir, un género mixto extraño. Se llama Terminal, publicada por la editorial Milenio. Es en realidad como un diálogo. Por eso digo que se puede entender casi como una obra de teatro y no hay trama. En realidad, es como dos personas hablando sobre sus cosas. Y en esta novela ha sido mi primera experiencia de intentar construir una trama y crear una historia.

Has sido galardonada con el Premio Virginia Wolf de relato en lengua inglesa o el Premio Nuevas Voces de poesía. ¿Cómo te sentiste cuando recibiste los premios?

Si te soy sincera, justo con esos que has comentando me puse contenta, pero el que sí que recuerdo muy bien es cuando me dieron mi primer premio de literatura, que justo estaba terminando la carrera y, de hecho, estaba pensando en hacer un máster de escritura… Sabes estos momentos de nuestra vida extraños… Y fue en ese momento en el que me dieron un premio, un premio menor, y gracias a eso decidí venir a Madrid y estudiar escritura creativa. Los premios, más allá del valor económico sí que tienen importancia.

¿Cuáles son los temas principales de la novela?

Yo diría que los temas principales de la novela son tres: las relaciones románticas y ese cambio en el paradigma, y saber qué es lo bueno y saber cómo buscar una especie de sentido a nuestras emociones, por una parte. Por otra parte, la soledad. El hecho de aquellas personas que quizás mueren solas o que en un momento de sus vidas se encuentran totalmente aisladas de los demás y cómo lidiamos con eso, tanto a nivel individual como a nivel social. Y, por último, la memoria. De hecho, la memoria fue lo primero que me hizo escribir esta novela. Cómo podemos construir una relación con el pasado, con esos sufrimientos o alegrías más allá de hacer una gran historia.

¿Te sientes identificada con alguna de las protagonistas del libro?

La verdad es que no. Soy bastante fría creando a los personajes por que casi nunca hago eso de ponerme a mí misma en el libro. Cojo mis distintas manías, obsesiones y los reparto entre los distintos personajes, asique no. Cada cual tiene lo suyo.

Siendo escritora tendrás otros escritores como referentes. ¿Cuáles son?

Cuando estaba escribiendo el libro un libro que a mí me ha ayudado muchísimo a escribir se llamaba Anatomía de la memoria de Eduardo Ruíz Sosa. Es un autor no tan conocido pero que, es maravilloso, leí muchísimo Bolaño, pero intento adaptarme al registro de lo que escribo.

Para finalizar, ¿tienes ya en mente tu próxima obra?

Estos días estoy trabajando en ella. Es una novela larga, compuesta por cinco partes. Cada una de ellas tiene un escenario. Se llama Los escorpiones y habla sobre la depresión, el suicidio, la angustia existencial y las teorías de la conspiración.