El Teatro Arriaga acoge este fin de semana la obra “Eva contra Eva”, protagonizada por Ana Belén

El Teatro Arriaga recibe este fin de semana en su escenario a una de las grandes figuras de la escena teatral y musical española. Se trata de Ana Belén, quien llega esta vez en calidad de protagonista principal de Eva contra Eva. Se trata de una obra dirigida por Silvia Munt y cuya dramaturgia, de Pau Miró, está inspirada en el recordado filme Eva al desnudo (titulado en su versión original All about Eve), de Joseph L. Mankiewicz.

El Arriaga ofrecerá tres funciones de la obra, todas a las 19:00 horas, desde mañana viernes 26 hasta el domingo 28 de febrero. Las entradas tienen un precio de 12 a 15 euros (con descuentos) y están a la venta en www.teatroarriaga.eus o en las taquillas del teatro en horario deventa anticipada.

Eva contra Eva muestra a dos actrices de dos generaciones distintas (encarnadas por la propia Ana Belén y Mel Salvatierra), que deben interpretar a un mismo personaje. En esa coincidencia chocan dos maneras de entender la vida y la profesión. Pero esto no las convierte necesariamente en enemigas, sino que tienen miradas complementarias y pueden aprender la una de la otra, sin necesidad de destruirse.

Son cinco los personajes de Eva contra Eva. A las dos actrices hay que sumar los papeles del director (interpretado por Javier Albalá), el crítico (al que da vida Manuel Morón) y la representante (Ana Goya). En sus conversaciones y relaciones, los cinco utilizan el teatro para hablar de la vida y la vida para hablar del teatro. Y es en la excesiva trascendencia que otorgan a sus vulnerabilidades, convertidas en simples vanidades, donde encontramos también comedia.

Los motivos por los que una actriz puede entrar en crisis pueden ser, como para cualquier mujer, aparentemente indiscutibles, pero ¿qué hay de verdad y qué hay de montaje social premeditado y quizás morboso en esta anunciada guerra generacional? ¿Qué o quién hay detrás de este juego devorador? ¿Somos realmente lo que los demás ven de nosotros? Y, cuando los años pasan, ¿cómo debemos asumir la condena irremediable de vernos como un producto con fecha de caducidad? Todas estas preguntas surgen de una forma u otra a lo largo de la obra.