El Athletic en la encrucijada

Este contenido forma parte del número 1051 de La Ría del Ocio, publicado el 10 de diciembre de 2020


Arturo Trueba

El descrédito sobre su juego crece por momentos


Pocos aficionados rojiblancos esperan una reacción suficiente en las prestaciones de su equipo como para ahuyentar sus temores y alimentar sus ilusiones sin un cambio de entrenador


El calendario del Athletic hasta final de año es para echarse a temblar. Visto lo visto hasta el último fiasco frente al Celta, pocos esperan que el Athletic salga bien parado de esos envites sin un cambio radical en sus propuestas de juego, rotaciones, ambición y confianza. De esta, pocas noticias favorables se han desprendido de las últimas declaraciones de Gaizka Garitano, quien se excusa en la juventud de muchos jugadores. Antes lo hizo con la falta de alternativas en el puesto de delantero centro. O la poca efectividad en ataque y defensa. O la mala suerte (¡cómo nos suena aquello de cuando la pelotita quiera entrar!). Todavía resuenan esas palabras sobre la dificultad que supone competir en primera división. Son muchas, demasiadas muestras de falta de confianza del entrenador en la plantilla. Vamos, que viene a decir algo así como que con estos mimbres qué cesto se puede hacer. El caso es que casi todos los jugadores dan un rendimiento por debajo de lo habitual, algunos de forma llamativa. Está claro que la pretemporada y el Covid están pasando factura, pero algo mucho más profundo está fallando. También cabría excusarle de alguna manera al entrenador de que la retirada del delantero milagro Aduriz ha dejado un agujero muy hondo. Y también que el envejecimiento y pérdida de figuras durante los últimos 8 años ha mermado continuamente a la plantilla. Que es un equipo en plena renovación, innegable. Pero esas razones no son suficientes para explicar el desplome de prestaciones de casi todos los jugadores. Cuando desafinan prácticamente todos los músicos es más sencillo buscar la solución en la sustitución del director de orquesta. Sólo una milagrosa reacción en los próximos partidos podría evitarlo.

 

¿De qué hablan en el descanso?

Es sorprendente comprobar como en la gran mayoría de los partidos el Athletic se desploma en el segundo tiempo. En muchos casos parece como si se les fundieran los plomos en el minuto 46. Una cosa es que el cansancio pase factura a partir de la hora de juego, y otra diferente es que nada más volver del vestuario el equipo contario se rehace y se impone inmediatamente, mientras que los rojiblancos se acaban echando para atrás y cediendo la iniciativa. Un misterio por resolver. Surgen las preguntas sobre la preparación física de la plantilla, si la propuesta de juego les agota en un tiempo, si las instrucciones estén mas pensadas en no perder la pelota que en intentar buscar nuevas vías de ataque o contraataque…

Aitor Elizegi no lo ha tenido nada fácil desde que alcanzó la presidencia hace dos años. Era difícil enderezar una tendencia decreciente en las prestaciones de la plantilla, más con las limitaciones presupuestarias impuestas. Apostó por un Garitano recién contratado para salvar el equipo. Pero dos años nadando para ahogarse en la orilla europea, un inicio preocupante de temporada y un juego poco eficiente y atractivo le coloca al presidente en la encrucijada de tomar una decisión drástica, si no hay una inmediata recuperación de juego y resultados.

12/12 Valencia – Athletic (12:00)
15/12 Real Madrid – Athletic (22:00)
18/12 Athletic – Huesca (21:00)
22/12 Villarreal – Athletic (22:00)
31/12 Athletic – Real Sociedad (14:00)