Celebrar la Navidad o mojar un Gremlin

Este contenido forma parte del número 1052 de La Ría del Ocio, publicado el 22 de diciembre de 2020


Susana Tobarra

Las navidades pasadas, cuando se acercaba el nuevo año, me acuerdo que pensé “2020, qué número más bonito, ¡seguro que va a ser un gran año!”. Desde luego, como bruja no tengo precio, lo que se dice “un buen año” no ha sido… Está claro que, como de todo, habremos sacado cosas buenas, pero en general es un año para olvidar, o mejor… para aprender y luego olvidar. Así que, estamos deseando despedirlo para empezar con esperanza e ilusión (lo intentaremos) 2021.

Pero, antes de terminarlo, nos queda una última tarea: Las Navidades. Y, aunque no van a ser como otros años, creo que es una buena oportunidad de tratar de terminar un poquito mejor el año. Esta mañana he escuchado una frase a Alejandro Sanz en “La Resistencia” qué me ha hecho muchísima gracia, decía algo así como que, después de este año que hemos tenido sólo le quedaba “ir a la Resistencia o mojar un Gremlin”. Pues yo la voy a aplicar a lo que nos ocupa, tenemos dos opciones: intentar celebrar las fiestas con la mayor ilusión posible y disfrutar lo que podamos, o mojar un Gremlin… Yo de momento me quedo con la primera, aunque según como vaya la cosa, no descarto la segunda…

Vamos a empezar por relativizar… Dicen que “mal de muchos, consuelo de tontos”, pero es verdad que nos sentimos un poquito mejor cuando sabemos que no somos los únicos a los que nos pasa algo. Y con el tema del Covid y las Navidades pasa un poco eso, en todo el mundo van a tener que adaptarse a esta pesada situación.

Y entonces, ya sabemos lo que no podemos hacer, reuniones de más de 10, viajar, cantar villancicos (lo que en muchos casos será incluso de agradecer) etc, etc, etc… Pero, ¿qué podemos hacer? Pues muchísimas cosas. Si no queremos quedarnos sin ver a familiares y amigos, podemos ir haciendo pequeñas quedadas de 6 por turnos en las terrazas de los bares, cumplimos varios objetivos, respetar las normas, ver a los seres queridos y hacer gasto a la hostelería que tanto lo necesita.

Una buena maratón de pelis de Navidad es una gran alternativa. Puede sonar “ñoño” pero os recuerdo que podemos incluir títulos clásicos como “Gremlins”, ya mencionado antes “, “La jungla de Cristal”, “Solo en casa”, “Los fantasmas atacan al jefe”, “Bad Santa” y muchos otros que son de todo menos “moñas”.

Podemos recuperar las costumbres de enviar postales en papel e incluso regalos a domicilio, nos hará mucha ilusión y será más fácil tener presentes a los que no podemos ver este año. O tal vez si podamos vernos, pero usando las nuevas tecnologías que tan populares se hicieron durante el confinamiento. Aplicaciones como el Zoom, Hangouts, Skype o similares nos acercaran a los seres queridos en estos momentos tan raros. Pero ¡Ojo!, procura que no se hagan las conexiones en los momentos más concurridos (como en Nochevieja a las 12 de la noche o será un fracaso total).

Tampoco tenemos porque renunciar a organizar un “Amigo invisible”, una forma de hacer regalos que nos encanta. Hay aplicaciones en Whatsapp u online para poder organizar el reparto de regalos, y luego sólo tienes que enviar el presente por correo (con tiempo) a tu “Amigo”. Se puede quedar en una conexión online conjunta para abrir los regalos, o que cada uno se grabe un video mientras lo abre y lo mande al grupo de Whatsapp.

Y por último, muy importante, jugar a la lotería (por supuesto con cabeza) a ver si, con un poco de suerte, el año termina con una alegría inesperada.

 

6 CURIOSIDADES DE LA NAVIDAD EN EL MUNDO

¿Te habías parado a pensar que las navidades en Australia son en verano? Pues sí, y esto hace que sean un poquito diferentes a las nuestras. Por ejemplo, es habitual que la Nochebuena se celebre en la playa con un picnic e incluso fuegos artificiales.

En Japón, donde solo el 1% de su población es cristiana, celebran la Navidad comiendo pollo frito. Costumbre que viene de una campaña publicitaria que hizo Kentucky Fried Chicken en los 70.

En Suecia colocan una cabra gigante, de más de 10 metros, en la plaza del castillo de Gävle y el público tiene que intentar quemarla por todos los medios. Algo que no resulta fácil, ya que sólo lo han conseguido en 26 ocasiones desde que empezase la tradición a mediados del siglo pasado.

En Filipinas, es muy famoso el  “Ligligan Parul Sampernandu” o Festival de los Farolillos Gigantes, que se lleva a cabo el sábado previo a la Nochebuena.

En Nochebuena, las mujeres de la República Checa no ponen los zapatos debajo del árbol, los tiran.  Cumplen con una original tradición, se colocan de espaldas a la puerta de su casa y lanzan un zapato por encima del hombro. Si la punta del zapato cae mirando hacia la puerta encontrarán el amor, o si cae al revés seguirán un año más solteras. No tengo muy claro que opción es más deseable (LOL).

Y por último, una de las tradiciones más gamberras y divertidas es la de Serbia. Dos domingos antes del 25 de diciembre, los niños secuestran a su madre y la atan a una silla, el rescate son los regalos que le piden. Al día siguiente, hacen lo mismo con el padre. Está la cosa como para arriesgarse a no cumplir con los regalos…